Apego ansioso y evitativo: por qué se atraen y cómo romper el círculo
Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 8 min de lectura
Ella le escribe tres mensajes porque lleva todo el día sin saber de él. Él, al ver los tres mensajes, siente agobio y tarda aún más en contestar. Ella interpreta el silencio como desinterés y escribe otra vez. Él se cierra un poco más. Al día siguiente, todo vuelve a empezar.
Es una de las dinámicas de pareja más comunes y más agotadoras: la de una persona con apego ansioso y otra con apego evitativo. En esta guía explicamos por qué se atraen, cómo funciona el círculo en el que suelen quedar atrapadas y qué pueden hacer para salir de él.
Dos formas opuestas de protegerse
Según la teoría del apego, cada persona aprende pronto una estrategia para sentirse segura en sus vínculos. Las dos que forman esta pareja son opuestas:
- El apego ansioso protege el vínculo acercándose: cuando nota distancia, busca contacto, pide confirmación y necesita saber que todo va bien.
- El apego evitativo protege su independencia alejándose: cuando nota demasiada cercanía o presión, se cierra, necesita espacio y quita importancia a las emociones.
¿Por qué se atraen?
Muchas personas con apego ansioso cuentan que siempre acaban con parejas distantes, y muchas evitativas, que siempre acaban con parejas «demasiado intensas». No es casualidad. Las investigaciones de Lee Kirkpatrick y Keith Davis encontraron que las personas ansiosas y evitativas tienden a emparejarse entre sí con más frecuencia de lo esperado, mientras que rara vez se emparejan dos evitativos o dos ansiosos.
Una explicación es que cada uno confirma lo que ya espera del amor. La persona ansiosa espera tener que luchar por la atención, y la evitativa se la da con cuentagotas; la evitativa espera que los demás le pidan demasiado, y la ansiosa se lo pide. Lo conocido, aunque duela, se siente familiar. Además, al principio la persona evitativa puede parecer misteriosa y difícil de conquistar, y la ansiosa, cálida y entregada.
El círculo de perseguir y alejarse
Los investigadores de la pareja Andrew Christensen y Christopher Heavey describieron un patrón muy frecuente en los conflictos: uno exige y el otro se retira. En la pareja ansiosa-evitativa, ese patrón se convierte en un círculo que se alimenta solo:
- La persona ansiosa nota distancia y se asusta.
- Para calmarse, busca más contacto: mensajes, preguntas, reproches.
- La persona evitativa se siente presionada y se aleja para recuperar espacio.
- La distancia asusta todavía más a la persona ansiosa, que insiste con más fuerza.
- Y así sucesivamente: cuanto más persigue uno, más huye el otro.
¿Puede funcionar una relación así?
Sí, pero no sola. Curiosamente, el estudio de Kirkpatrick y Davis observó que estas parejas pueden durar tanto como otras, aunque a menudo con menos satisfacción. Es decir, el problema no suele ser que se rompan, sino que se quedan atrapadas en un tira y afloja que desgasta a los dos.
La clave es que ambos entiendan que el otro no lo hace por fastidiar: los dos están intentando sentirse seguros, cada uno con la única estrategia que aprendió. Cuando los dos lo ven, pueden empezar a moverse hacia el centro. La terapia de pareja centrada en las emociones, desarrollada por Sue Johnson, trabaja precisamente este círculo con buenos resultados.
Qué puede hacer cada uno
Si tú eres la parte ansiosa
- Cuando sientas el impulso de escribir otra vez, espera veinte minutos y haz algo que te calme.
- Pide lo que necesitas de forma directa y sin reproche: «me tranquiliza saber de ti a lo largo del día».
- Recuerda que el silencio de tu pareja suele significar que necesita espacio, no que haya dejado de quererte.
- Cuida tu vida fuera de la relación: amigos, aficiones, planes propios.
Si tú eres la parte evitativa
- Cuando necesites espacio, dilo y pon un plazo: «necesito un rato para mí, te escribo esta noche».
- Un mensaje corto a lo largo del día evita muchas preocupaciones y apenas te cuesta.
- Fíjate en cuándo te alejas justo cuando la relación se pone seria.
- Practica contar algo de lo que sientes, aunque sea poco.
Juntos
- Pongan nombre al círculo: «ya estamos otra vez con lo de perseguir y huir». Verlo desde fuera ayuda a pararlo.
- Acuerden señales: cuánto contacto necesita uno y cuánto espacio necesita el otro.
- Hagan juntos el test de apego y comenten los resultados con curiosidad, no como un arma.
Cuándo no basta con entenderlo
Entender el apego ayuda mucho, pero no lo justifica todo. Si solo uno de los dos está dispuesto a cambiar, si la relación te hace sentir peor contigo de forma constante o si aparecen control, desprecio o miedo, no es una cuestión de estilos de apego. En ese caso, lo más sano es buscar apoyo, y en España el 016 ofrece información y ayuda gratuita ante cualquier forma de violencia en la pareja.
Preguntas frecuentes
¿Por qué las personas ansiosas se enamoran de evitativas?
Porque cada estilo confirma lo que el otro espera del amor: la persona ansiosa está acostumbrada a luchar por la atención, y la evitativa, a sentir que le piden demasiado. Lo conocido resulta atractivo, aunque duela.
¿Una relación ansioso-evitativa puede funcionar?
Sí, si los dos reconocen el círculo de perseguir y alejarse y se comprometen a moverse hacia el centro. La terapia de pareja centrada en las emociones es especialmente útil en estos casos.
¿Cómo sé si mi relación es ansioso-evitativa?
Si uno de los dos suele pedir más contacto y el otro más espacio, y las discusiones siguen casi siempre el mismo patrón, es probable. Podéis hacer los dos nuestro test de apego para comprobarlo.
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Referencias
- Hazan, C. y Shaver, P. (1987). Romantic love conceptualized as an attachment process. Journal of Personality and Social Psychology, 52(3), 511–524.
- Kirkpatrick, L. A. y Davis, K. E. (1994). Attachment style, gender, and relationship stability: A longitudinal analysis. Journal of Personality and Social Psychology, 66(3), 502–512.
- Christensen, A. y Heavey, C. L. (1990). Gender and social structure in the demand/withdraw pattern of marital conflict. Journal of Personality and Social Psychology, 59(1), 73–81.
- Johnson, S. M. (2008). Hold Me Tight: Seven Conversations for a Lifetime of Love. Nueva York: Little, Brown.
- Mikulincer, M. y Shaver, P. R. (2016). Attachment in Adulthood: Structure, Dynamics, and Change (2.ª ed.). Nueva York: Guilford Press.
- Levine, A. y Heller, R. (2010). Attached: The New Science of Adult Attachment and How It Can Help You Find—and Keep—Love. Nueva York: TarcherPerigee.
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