Tipos de apego en adultos: seguro, ansioso, evitativo y temeroso
Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 8 min de lectura
Hay quien mira el móvil cada cinco minutos cuando su pareja no contesta, quien siente agobio en cuanto alguien quiere verle todos los días y quien vive las dos situaciones con bastante calma. Detrás de estas diferencias hay algo que la psicología lleva décadas estudiando: el estilo de apego.
En este artículo explicamos qué es el apego, cuáles son los cuatro tipos que se describen en adultos, cómo influyen en las relaciones de pareja y, sobre todo, qué dice la investigación sobre la posibilidad de cambiarlo.
Qué es el apego
La teoría del apego la formuló el psiquiatra británico John Bowlby a mediados del siglo XX. Su idea central es que los seres humanos nacemos con una tendencia a buscar la cercanía de las personas que nos cuidan, sobre todo cuando tenemos miedo o estamos mal. Esa búsqueda de cercanía nos protege y nos da una «base segura» desde la que explorar el mundo.
La psicóloga Mary Ainsworth observó a bebés en una situación de laboratorio en la que su madre salía y volvía a entrar en una sala. Vio que no todos reaccionaban igual: algunos se calmaban enseguida al reencontrarse con ella, otros se mostraban muy angustiados y difíciles de calmar, y otros parecían ignorar su regreso. Así nacieron las primeras categorías de apego.
El apego en la vida adulta
En 1987, Cindy Hazan y Phillip Shaver propusieron que las relaciones de pareja adultas funcionan como un vínculo de apego: buscamos a la pareja cuando estamos mal, nos angustia separarnos de ella y nos da seguridad para afrontar el día a día. En su estudio, alrededor de un 56 % de los participantes se describió con un estilo seguro, un 25 % evitativo y un 19 % ansioso.
Hoy se entiende que el apego adulto se puede describir con dos dimensiones. La ansiedad refleja cuánto te preocupa que te abandonen o no te quieran lo suficiente. La evitación refleja cuánto te incomoda la intimidad y depender de los demás. Cada persona se sitúa en algún punto de esas dos escalas.
Los cuatro tipos de apego en adultos
Kim Bartholomew y Leonard Horowitz combinaron las dos dimensiones y describieron cuatro estilos. No son cajas cerradas, sino tendencias: muchas personas se reconocen en más de uno.

Apego seguro
Poca ansiedad y poca evitación. Las personas con apego seguro se sienten cómodas con la cercanía y con la independencia. Confían en que los demás estarán ahí, pueden pedir apoyo sin sentirse débiles y no viven la distancia como una amenaza. Si su pareja tarda en contestar, piensan que estará ocupada.
Apego ansioso (o preocupado)
Mucha ansiedad y poca evitación. Buscan mucha cercanía, pero temen perderla. Suelen necesitar confirmaciones de que les quieren, dan vueltas a los silencios y a los mensajes, y pueden sentir mucha inquietud cuando la otra persona se aleja. También suelen ser muy atentos y entregados.
Apego evitativo
Poca ansiedad y mucha evitación. Valoran mucho su independencia y prefieren no depender de nadie. La cercanía emocional intensa les puede agobiar, les cuesta hablar de lo que sienten y tienden a tomar distancia cuando la relación se vuelve muy seria.
Apego temeroso
Mucha ansiedad y mucha evitación. Desean relaciones cercanas, pero temen que les hagan daño, lo que puede llevarles a acercarse y alejarse. Se relaciona a menudo con el apego «desorganizado» que se describe en la infancia, aunque no son exactamente lo mismo.
Cómo influye el apego en la pareja
El estilo de apego se nota sobre todo en los momentos de tensión: una discusión, una separación temporal o una etapa de estrés. Las personas con apego seguro tienden a buscar apoyo y a hablar de los problemas. Las ansiosas suelen intensificar la búsqueda de contacto, y las evitativas suelen retirarse.
Una combinación muy frecuente es la de una persona ansiosa con una evitativa: cuanto más busca cercanía una, más espacio necesita la otra, y cuanto más se aleja la segunda, más se angustia la primera. Conocer este círculo ayuda a no tomarse como algo personal la reacción del otro y a hablar de lo que necesita cada uno.
¿Se puede cambiar el tipo de apego?
Sí. Las primeras experiencias influyen, pero el apego no es un destino. Los estudios que siguen a las mismas personas a lo largo de los años muestran una estabilidad moderada, no total: el estilo puede cambiar con nuevas relaciones, con experiencias importantes y con el trabajo personal.
La investigación habla de «seguridad adquirida» para describir a personas que tuvieron experiencias difíciles y, con el tiempo, desarrollaron un estilo seguro. Algunas cosas que ayudan:
- Relaciones constantes y previsibles, en las que alguien está ahí una y otra vez.
- Poner nombre a lo que sientes y separar los hechos de las suposiciones.
- Decir lo que necesitas de forma directa, en lugar de comprobarlo o retirarte.
- Ayuda profesional cuando el malestar en las relaciones es intenso o se repite.
Cómo saber qué tipo de apego tienes
En investigación se usan cuestionarios como el de Bartholomew y Horowitz o escalas que miden la ansiedad y la evitación. Para orientarte, puedes hacer nuestro test de estilos de apego: en unos seis minutos verás tu estilo principal, tus cuatro puntuaciones y consejos prácticos. Es orientativo y no sustituye la valoración de un profesional.
Para seguir aprendiendo
Libros para profundizar
Maneras de amar
Amir Levine y Rachel Heller
La guía más conocida sobre los estilos de apego en la pareja, explicada con ejemplos muy cotidianos.
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Sue Johnson
Siete conversaciones para crear un vínculo más seguro en pareja, desde la terapia centrada en las emociones.
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es el tipo de apego más común?
En la mayoría de los estudios con adultos, el apego seguro es el más frecuente, aunque los porcentajes varían según el país, la edad y el método de medida.
¿El apego evitativo significa que la persona no quiere a su pareja?
No. Las personas con apego evitativo pueden querer mucho a su pareja; lo que les cuesta es la cercanía emocional muy intensa y depender de otros.
¿Se hereda el tipo de apego de los padres?
Las experiencias con los cuidadores influyen, pero no lo determinan. El temperamento, las relaciones posteriores y las experiencias vitales también cuentan, y el estilo puede cambiar.
Sigue leyendo
- Apego ansioso: qué es, cómo se nota y cómo superarlo
- Apego evitativo: qué es, señales y cómo trabajarlo
- Apego seguro: qué es, cómo se nota y cómo desarrollarlo
- Apego desorganizado o temeroso: qué es, señales y cómo sanarlo
- Apego ansioso y evitativo: por qué se atraen y cómo romper el círculo
- Dependencia emocional: señales, causas y cómo superarla
Referencias
- Bowlby, J. (1969). Attachment and Loss. Vol. 1: Attachment. Nueva York: Basic Books.
- Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E. y Wall, S. (1978). Patterns of Attachment: A Psychological Study of the Strange Situation. Hillsdale, NJ: Erlbaum.
- Hazan, C. y Shaver, P. (1987). Romantic love conceptualized as an attachment process. Journal of Personality and Social Psychology, 52(3), 511–524.
- Bartholomew, K. y Horowitz, L. M. (1991). Attachment styles among young adults: A test of a four-category model. Journal of Personality and Social Psychology, 61(2), 226–244.
- Fraley, R. C. (2002). Attachment stability from infancy to adulthood: Meta-analysis and dynamic modeling of developmental mechanisms. Personality and Social Psychology Review, 6(2), 123–151.
- Mikulincer, M. y Shaver, P. R. (2016). Attachment in Adulthood: Structure, Dynamics, and Change (2.ª ed.). Nueva York: Guilford Press.
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.