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Introspekta

¿Ansiedad social o timidez? Cómo saber la diferencia

Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 8 min de lectura

Te tiemblan las manos antes de hablar en una reunión. Ensayas lo que vas a decir antes de llamar por teléfono. Después de una cena, repasas cada frase convencido de que hiciste el ridículo. ¿Eres tímido, introvertido o tienes ansiedad social?

En esta guía explicamos en qué se diferencian, qué señales indican que la ansiedad social te está limitando y qué ayuda a superarla.

Timidez, introversión y ansiedad social no son lo mismo

A menudo se confunden, pero describen cosas distintas:

Introversión

Es un rasgo de personalidad: prefieres ambientes tranquilos y recargas energía a solas. No implica miedo. Muchos introvertidos se desenvuelven muy bien socialmente.

Timidez

Es cierta incomodidad o inhibición en situaciones sociales nuevas, sobre todo al principio. Suele ir a menos cuando coges confianza y no te impide hacer tu vida.

Ansiedad social

Es un miedo intenso y persistente a ser juzgado, humillado o rechazado, que lleva a evitar situaciones o a pasarlas con mucho malestar. Un estudio de Nancy Heiser y su equipo encontró que muchas personas tímidas no cumplen los criterios de ansiedad social: la diferencia está sobre todo en la intensidad del miedo y en cuánto limita la vida.

Señales de que podría ser ansiedad social

Estas señales no sirven para diagnosticar, pero si te reconoces en muchas, merece la pena consultarlo con un profesional:

  • Evitas situaciones que te importan, como clases, entrevistas o planes, por miedo a quedar mal.
  • Sientes un miedo intenso días antes de un evento social.
  • Te preocupa mucho que los demás noten que estás nervioso: que te pongas rojo, que te tiemble la voz.
  • Después de estar con gente, repasas una y otra vez lo que dijiste.
  • Te cuesta comer, hablar por teléfono o escribir delante de otros.
  • El miedo te dura desde hace meses y te impide hacer cosas que quieres.

Por qué se mantiene la ansiedad social

El modelo de David Clark y Adrian Wells, uno de los más utilizados en terapia, explica que la ansiedad social se mantiene por varios hábitos: centrar la atención en uno mismo durante la interacción, usar «conductas de seguridad» (evitar mirar a los ojos, ensayar cada frase, no hablar) y repasar después todo lo que pudo salir mal.

Además, tendemos a creer que los demás se fijan en nuestros nervios mucho más de lo que lo hacen. Es lo que Thomas Gilovich llamó efecto foco: sentimos que estamos bajo un foco que, en realidad, casi nadie ve.

Qué ayuda a superar la ansiedad social

  • Exponerte poco a poco: empieza por situaciones pequeñas y ve subiendo. Evitarlas mantiene el miedo vivo.
  • Poner la atención fuera: en la conversación y en la otra persona, no en cómo te ves.
  • Soltar las conductas de seguridad: prueba a mirar a los ojos o a no ensayar cada frase.
  • Cuestionar el repaso posterior: ¿de verdad alguien se fijó en eso?
  • Pedir ayuda profesional: la terapia cognitivo-conductual tiene muy buenos resultados en la ansiedad social.

Cuándo consultar a un profesional

Si el miedo dura desde hace meses, te hace evitar cosas importantes o te genera mucho malestar, consulta con tu médico o con un profesional de la psicología. Según el DSM-5, la ansiedad social afecta a alrededor del 7 % de la población en Estados Unidos cada año, y es uno de los problemas de ansiedad que mejor responde al tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si tengo ansiedad social o soy tímido?

La timidez es una incomodidad que suele disminuir cuando coges confianza y no te impide hacer tu vida. La ansiedad social es un miedo intenso y persistente a ser juzgado que te lleva a evitar situaciones importantes. Si te limita, consúltalo con un profesional.

¿Ser introvertido es tener ansiedad social?

No. La introversión es una preferencia por ambientes tranquilos, sin miedo. La ansiedad social implica miedo intenso al juicio de los demás.

¿La ansiedad social se cura?

Responde muy bien al tratamiento, especialmente a la terapia cognitivo-conductual. Muchas personas mejoran mucho exponiéndose poco a poco a las situaciones que temen, con ayuda profesional.

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Referencias

  • Heiser, N. A., Turner, S. M., Beidel, D. C. y Roberson-Nay, R. (2009). Differentiating social phobia from shyness. Journal of Anxiety Disorders, 23(4), 469–476.
  • Clark, D. M. y Wells, A. (1995). A cognitive model of social phobia. En R. G. Heimberg y otros (Eds.), Social Phobia: Diagnosis, Assessment, and Treatment (pp. 69–93). Nueva York: Guilford Press.
  • Gilovich, T., Medvec, V. H. y Savitsky, K. (2000). The spotlight effect in social judgment. Journal of Personality and Social Psychology, 78(2), 211–222.
  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.