Necesidad de aprobación: por qué quieres agradar a todos
Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 8 min de lectura
Un compañero te pide un favor que no te apetece nada y dices que sí antes de pensarlo. Mandas un mensaje y, si tardan en contestar, empiezas a repasar qué has dicho mal. Alguien hace un comentario sobre tu trabajo y lo recuerdas durante una semana. Necesitar la aprobación de los demás es muy humano, pero cuando pesa demasiado, agota.
En esta guía explicamos de dónde viene la necesidad de aprobación, cómo saber si te está condicionando y qué puedes hacer para depender menos de lo que piensen los demás.
Por qué buscamos la aprobación de los demás
Somos animales sociales: durante la mayor parte de nuestra historia, ser rechazado por el grupo era peligroso. Por eso nuestro cerebro está muy atento a las señales de aceptación y rechazo. Según la teoría del sociómetro de Mark Leary, la autoestima funciona en parte como un indicador de lo aceptados que nos sentimos.
El problema aparece cuando ese indicador se convierte en lo único que importa. La psicóloga Jennifer Crocker llama a esto «autoestima contingente»: cuando tu valor depende de algo externo, como la aprobación de los demás, tu autoestima sube y baja según lo que pase cada día. Sus estudios muestran que perseguir la valía de esta forma tiene un coste: más estrés, más ansiedad y relaciones menos auténticas.
Suele aparecer en personas muy atentas y generosas que aprendieron, a menudo de pequeñas, que agradar o portarse bien era la forma de ser queridas.
Señales de que la aprobación pesa demasiado
- Dices que sí a cosas que no quieres hacer para no decepcionar.
- Te sientes culpable cuando pones un límite, aunque sea razonable.
- Repasas conversaciones buscando qué pudo sentar mal.
- Cambias de opinión según con quién estés.
- Un silencio o una respuesta seca te dejan inquieto durante horas.
- Te cuesta pedir lo que necesitas.
- Necesitas que alguien confirme que tu decisión es buena antes de tomarla.
El efecto foco: los demás se fijan menos de lo que crees
En un experimento famoso, Thomas Gilovich y su equipo pidieron a estudiantes que entraran en una sala con una camiseta bastante vergonzosa. Después les preguntaron cuántas personas creían que se habían fijado. Calcularon que alrededor de la mitad; en realidad, apenas una de cada cuatro lo había notado.
Los investigadores lo llamaron «efecto foco»: tendemos a sentir que estamos bajo un foco y que los demás observan y recuerdan nuestros errores mucho más de lo que realmente lo hacen. La mayoría de la gente está demasiado ocupada pensando en sí misma.
Cómo depender menos de la aprobación
No se trata de dejar de preocuparte por los demás, sino de incluirte a ti en la lista. Algunas ideas para empezar:
- Date tiempo antes de responder: «déjame que lo mire y te digo» te da espacio para pensar si de verdad quieres.
- Practica «noes» pequeños: rechazar un plan que no te apetece o decir qué prefieres para cenar. Cada uno que dices sin perder a nadie entrena a tu cerebro.
- No te justifiques de más: un «no puedo, gracias» es suficiente. Las explicaciones largas suelen venir de la culpa.
- Diferencia una crítica de un juicio sobre ti: una crítica a tu trabajo no dice nada de tu valor como persona.
- Pregúntate qué quieres tú antes de preguntarte qué esperan de ti.
- Observa quién te quiere sin condiciones: esas relaciones son la prueba de que no necesitas complacer para que te quieran.
La aprobación en la pareja
En la pareja, la necesidad de aprobación puede llevarte a callar lo que te molesta para evitar conflictos, a estar muy pendiente de las señales del otro o a sentir ansiedad cuando algo cambia. Si te reconoces, puede que también te interese conocer tu estilo de apego, porque el apego ansioso comparte muchas de estas preocupaciones.
Preguntas frecuentes
¿Es malo querer gustar a los demás?
No. Querer ser aceptado es natural y útil. El problema aparece cuando tu bienestar depende casi por completo de lo que piensen de ti y renuncias a lo que necesitas para agradar.
¿Cómo puedo decir que no sin sentirme culpable?
Empieza con situaciones pequeñas, responde de forma breve y sin justificarte de más, y observa qué pasa después: casi siempre, mucho menos de lo que temías. La culpa se va reduciendo con la práctica.
¿Qué relación tiene con la autoestima?
Cuando la autoestima depende de la aprobación ajena, se vuelve inestable. Nuestro test de autoestima mide hasta qué punto te influye la opinión de los demás junto a otras cinco facetas.
Sigue leyendo
- Autoestima baja: señales, causas y cómo mejorarla
- Autocompasión: cómo dejar de ser tan duro contigo mismo
- Cómo dejar de compararte con los demás
- Perfeccionismo: cuándo te ayuda y cuándo te hace daño
- Cómo ganar confianza en ti mismo
- Apego ansioso: qué es, cómo se nota y cómo superarlo
- Parálisis del sueño: por qué te despiertas y no puedes moverte
Referencias
- Leary, M. R., Tambor, E. S., Terdal, S. K. y Downs, D. L. (1995). Self-esteem as an interpersonal monitor: The sociometer hypothesis. Journal of Personality and Social Psychology, 68(3), 518–530.
- Crocker, J. y Wolfe, C. T. (2001). Contingencies of self-worth. Psychological Review, 108(3), 593–623.
- Crocker, J. y Park, L. E. (2004). The costly pursuit of self-esteem. Psychological Bulletin, 130(3), 392–414.
- Gilovich, T., Medvec, V. H. y Savitsky, K. (2000). The spotlight effect in social judgment. Journal of Personality and Social Psychology, 78(2), 211–222.
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.