Perfeccionismo: cuándo te ayuda y cuándo te hace daño
Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 8 min de lectura
Sacas un 8 y solo piensas en los dos puntos que faltan. Revisas un correo cinco veces antes de enviarlo. Terminas un proyecto y, en lugar de alegrarte, ves todo lo que podría haber quedado mejor. Si te suena, el perfeccionismo tiene bastante peso en tu vida.
En esta guía explicamos qué es el perfeccionismo, por qué la investigación distingue entre una cara útil y otra dañina, cómo saber si te está pasando factura y qué puedes hacer para suavizarlo.
Qué es el perfeccionismo
El perfeccionismo es la tendencia a ponerse estándares muy altos y a evaluarse de forma muy crítica en función de ellos. Randy Frost y sus colegas, que crearon una de las escalas más usadas para medirlo, mostraron que no es una sola cosa: incluye fijarse metas muy elevadas, pero también preocuparse mucho por los errores, dudar de lo que uno hace y sentir que los demás esperan la perfección.
Las dos caras del perfeccionismo
Joachim Stoeber y Kathleen Otto revisaron decenas de estudios y propusieron distinguir dos dimensiones:
El esfuerzo por la excelencia
Ponerte metas altas y trabajar duro para conseguirlas. Por sí solo, se asocia a más motivación, compromiso y buenos resultados.
La preocupación perfeccionista
Miedo constante a equivocarte, sensación de que nada es suficiente, autocrítica dura y la idea de que los demás solo te aceptarán si eres perfecto. Esta es la cara que se asocia a estrés, agotamiento, ansiedad y peor ánimo.
El perfeccionismo está aumentando
Un metaanálisis de Thomas Curran y Andrew Hill, con datos de más de 40.000 jóvenes universitarios entre 1989 y 2016, encontró que el perfeccionismo ha aumentado de forma notable en esas décadas, sobre todo el que surge de sentir que los demás esperan mucho de nosotros. Los autores lo relacionan con entornos cada vez más competitivos y con la presión por destacar.
Señales de que el perfeccionismo te está haciendo daño
- Un buen resultado te sabe a poco si no es el mejor.
- Te cuesta empezar las cosas por miedo a no hacerlas bien.
- Revisas una y otra vez algo que ya está bien.
- Te sientes culpable cuando descansas si queda algo pendiente.
- Un pequeño error te hace sentir que todo ha salido mal.
- Te cuesta delegar porque nadie lo hará como tú.
- Tu valor como persona depende de lo que consigues.
Perfeccionismo y procrastinación
Parece una contradicción, pero muchos perfeccionistas procrastinan. Cuando sientes que el resultado tiene que ser perfecto, empezar da miedo: mientras no lo haces, no puedes fallar. Por eso el perfeccionismo puede llevar a dejar las cosas para el último momento y, después, a culparse por ello, en un círculo difícil de romper.
Cómo suavizar el perfeccionismo
El objetivo no es bajar el listón en todo, sino elegir dónde vale la pena ir a por la excelencia:
- Define «suficientemente bien» antes de empezar: decide qué resultado es aceptable para esa tarea concreta.
- Ponte un tiempo límite: cuando se acabe, la tarea se entrega.
- Haz un experimento: entrega algo con un pequeño fallo intencionado y observa qué pasa. Casi siempre, nada.
- Separa tu valor de tus resultados: un trabajo mediocre no te convierte en una persona mediocre.
- Celebra lo que sale bien antes de revisar lo que falta.
- Trátate con autocompasión cuando falles: la amabilidad reduce el miedo a equivocarte, y ese miedo es el motor del perfeccionismo dañino.
Preguntas frecuentes
¿Ser perfeccionista es bueno o malo?
Depende de la cara que predomine. El esfuerzo por hacer las cosas bien puede ser muy útil; la preocupación constante por los errores y por no estar a la altura se asocia a estrés y malestar.
¿Por qué los perfeccionistas procrastinan?
Porque cuando sientes que todo tiene que ser perfecto, empezar da miedo. Retrasar la tarea evita, durante un tiempo, el riesgo de hacerlo mal.
¿Cómo sé si soy perfeccionista?
Si te cuesta dar algo por terminado, te castigas por pequeños errores o sientes que tu valor depende de tus resultados, es probable. Nuestro test de autoestima incluye la exigencia como una de sus seis facetas.
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Referencias
- Frost, R. O., Marten, P., Lahart, C. y Rosenblate, R. (1990). The dimensions of perfectionism. Cognitive Therapy and Research, 14(5), 449–468.
- Stoeber, J. y Otto, K. (2006). Positive conceptions of perfectionism: Approaches, evidence, challenges. Personality and Social Psychology Review, 10(4), 295–319.
- Curran, T. y Hill, A. P. (2019). Perfectionism is increasing over time: A meta-analysis of birth cohort differences from 1989 to 2016. Psychological Bulletin, 145(4), 410–429.
- Breines, J. G. y Chen, S. (2012). Self-compassion increases self-improvement motivation. Personality and Social Psychology Bulletin, 38(9), 1133–1143.
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