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Introspekta

Cómo dejar de compararte con los demás

Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 7 min de lectura

Abres Instagram un domingo por la tarde: alguien de tu edad se ha comprado una casa, otra persona está de viaje por Japón y un antiguo compañero acaba de anunciar un ascenso. Cierras la aplicación y tu vida, que hace cinco minutos estaba bien, de repente parece poca cosa.

Compararse es algo que hacemos todos, casi sin darnos cuenta. En esta guía explicamos por qué lo hacemos, cuándo nos ayuda, cuándo nos hace daño y qué puedes hacer para que deje de robarte la tranquilidad.

Por qué nos comparamos

En 1954, el psicólogo Leon Festinger propuso la teoría de la comparación social: cuando no tenemos una medida objetiva, nos comparamos con otras personas para saber cómo de bien lo estamos haciendo. ¿Soy bueno en esto? ¿Gano mucho o poco? ¿Soy atractivo? Para responder, miramos alrededor.

En sí misma, la comparación es útil: nos orienta y nos ayuda a aprender. El problema está en con quién y cómo nos comparamos.

Comparación hacia arriba y hacia abajo

Los psicólogos distinguen dos direcciones:

Hacia arriba

Te comparas con quien parece estar mejor que tú. Puede inspirarte («si ella lo ha conseguido, yo también puedo») o hundirte («nunca llegaré a eso»). La diferencia está en si lo ves alcanzable y en si te centras en aprender o en sentirte inferior.

Hacia abajo

Te comparas con quien parece estar peor. Puede dar un alivio momentáneo, pero no construye una autoestima sólida, porque sigue dependiendo de estar por encima de alguien.

Las redes sociales: compararte con un escaparate

Las redes sociales nos ponen delante, sin parar, la mejor versión de cientos de vidas ajenas: los viajes, los logros y las fotos con buena luz, no los lunes grises ni las dudas. Un estudio de Erin Vogel y sus colegas encontró que las personas que usaban más Facebook se comparaban más hacia arriba y tenían una autoestima más baja.

Y reducir su uso parece ayudar: en un experimento de Melissa Hunt y su equipo, los estudiantes que limitaron las redes sociales a unos 30 minutos al día durante tres semanas se sintieron menos solos y con menos síntomas depresivos que quienes siguieron usándolas como siempre.

7 claves para dejar de compararte

  • Compárate con tu yo del pasado: ¿qué sabes hoy que no sabías hace un año? Ese es el progreso que cuenta.
  • Recuerda que ves el escaparate, no la trastienda: estás comparando tu vida entera con lo mejor de la de otros.
  • Cuida lo que consumes: deja de seguir las cuentas que siempre te dejan peor. No les debes nada.
  • Pon límite a las redes: por ejemplo, nada de redes la primera hora del día ni antes de dormir.
  • Convierte la envidia en información: si algo de otra persona te escuece, quizá te dice qué te gustaría a ti. Úsalo para fijarte un objetivo propio.
  • Practica la gratitud concreta: apunta cosas específicas de tu vida que valoras. Contrarresta la sensación de que te falta todo.
  • Celebra los logros ajenos: alegrarte por los demás reduce la sensación de competición constante.

Preguntas frecuentes

¿Es normal compararse con los demás?

Sí. Es un proceso natural que nos ayuda a orientarnos. Se convierte en un problema cuando lo hacemos casi siempre con quien parece estar mejor y salimos de ello sintiéndonos peor.

¿Dejar las redes sociales mejora la autoestima?

No hace falta dejarlas del todo. Los estudios sugieren que limitar el tiempo de uso ya ayuda a sentirse mejor, sobre todo si dejas de seguir cuentas que te hacen compararte.

¿Cómo sé si la comparación me afecta mucho?

Si a menudo sientes que a los demás les va mejor o sales de las redes peor que entraste, probablemente sí. Nuestro test de autoestima mide la comparación como una de sus seis facetas.

Sigue leyendo

Referencias

  • Festinger, L. (1954). A theory of social comparison processes. Human Relations, 7(2), 117–140.
  • Vogel, E. A., Rose, J. P., Roberts, L. R. y Eckles, K. (2014). Social comparison, social media, and self-esteem. Psychology of Popular Media Culture, 3(4), 206–222.
  • Hunt, M. G., Marx, R., Lipson, C. y Young, J. (2018). No more FOMO: Limiting social media decreases loneliness and depression. Journal of Social and Clinical Psychology, 37(10), 751–768.
  • Crocker, J. y Wolfe, C. T. (2001). Contingencies of self-worth. Psychological Review, 108(3), 593–623.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.