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Autoestima baja: señales, causas y cómo mejorarla

Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 9 min de lectura

Alguien te dice que has hecho un buen trabajo y piensas que lo dice por quedar bien. Te equivocas en algo pequeño y le das vueltas durante días. Ves a otras personas y sientes que todas tienen algo que a ti te falta. Si te reconoces en esto, es probable que tu autoestima esté más baja de lo que te mereces.

En esta guía explicamos qué es la autoestima según la psicología, cuáles son las señales más habituales de una autoestima baja, de dónde suele venir y qué estrategias tienen respaldo científico para mejorarla. Adelantamos algo: repetirte frente al espejo que eres genial no es una de ellas.

Qué es la autoestima

La autoestima es la valoración global que haces de ti como persona: hasta qué punto te aceptas, te respetas y sientes que vales. El sociólogo Morris Rosenberg, autor de la escala de autoestima más usada del mundo, la definía como una actitud, positiva o negativa, hacia uno mismo.

No es lo mismo que la confianza en una habilidad concreta. Puedes saber que eres buen cocinero y, aun así, sentir que como persona no vales demasiado. Tampoco es lo mismo que la arrogancia: una autoestima sana no necesita sentirse por encima de nadie.

Hoy los investigadores no solo miran si la autoestima es alta o baja, sino también si es estable o frágil. Michael Kernis describió la autoestima «segura» como aquella que no sube y baja con cada éxito o cada crítica, y que no necesita defenderse constantemente.

Señales de autoestima baja

No hace falta tenerlas todas. Si te identificas con varias, tu autoestima probablemente tiene margen para crecer:

  • Te cuesta nombrar tres cualidades tuyas sin dudar.
  • Cuando te elogian, piensas que exageran o que no es para tanto.
  • Tu voz interior es mucho más dura contigo que con cualquier otra persona.
  • Una crítica, aunque sea pequeña, puede arruinarte el día.
  • Te comparas a menudo y sales perdiendo.
  • Te cuesta decir que no por miedo a decepcionar.
  • Evitas retos o propuestas porque das por hecho que no estarás a la altura.
  • Atribuyes tus éxitos a la suerte y tus fracasos a ti.
  • Sientes que tienes que ganarte el derecho a descansar o a disfrutar.

¿De dónde viene la autoestima baja?

No hay una sola causa. La autoestima se construye poco a poco con las experiencias, sobre todo con cómo nos han tratado las personas importantes para nosotros. Un entorno muy crítico, el acoso escolar, sentir que el cariño dependía de las notas o de portarse bien, o relaciones en las que nos han hecho sentir pequeños dejan huella.

También influye la forma de pensar que vamos aprendiendo: fijarnos más en lo que falla que en lo que sale bien, compararnos sin parar o creer que solo valemos si somos perfectos. Con el tiempo, esos hábitos mentales se vuelven automáticos y construyen una imagen de nosotros mismos incompleta e injusta.

La teoría del sociómetro, de Mark Leary, ofrece otra pista: la autoestima funcionaría como un indicador de lo aceptados que nos sentimos por los demás. Por eso el rechazo o la sensación de no encajar duelen tanto y bajan nuestra autoestima tan rápido.

La autoestima cambia a lo largo de la vida

Los estudios longitudinales de Ulrich Orth y Richard Robins, que siguen a miles de personas durante años, muestran que la autoestima no es fija: suele bajar en la adolescencia, sube de forma gradual durante la edad adulta y tiende a alcanzar su punto más alto hacia los 50 o 60 años.

Es una buena noticia: si hoy tu autoestima está baja, no tiene por qué quedarse así. Y no depende solo del paso del tiempo; lo que haces y cómo te tratas también la mueve.

Por qué las afirmaciones positivas no siempre funcionan

Es el consejo más repetido: mírate al espejo y repite «soy una persona valiosa». Pero un experimento de Joanne Wood y su equipo encontró algo inesperado: las personas con autoestima baja que repetían frases como «soy una persona digna de amor» se sentían peor que las que no lo hacían. Las personas con autoestima alta, en cambio, se sentían ligeramente mejor.

La explicación es sencilla: cuando una frase choca demasiado con lo que crees de ti, tu mente responde con un «eso no es verdad» que refuerza la idea contraria. Por eso funcionan mejor las estrategias que se basan en hechos y en pequeñas experiencias reales que en frases que no te crees.

Cómo mejorar la autoestima: lo que sí funciona

Estas estrategias tienen respaldo en la investigación y puedes empezar hoy mismo:

  • Apunta hechos, no opiniones: cada noche, escribe tres cosas concretas que hayas hecho bien, por pequeñas que sean. Con las semanas, tu atención empieza a verlas sola.
  • Háblate como a un amigo: cuando te equivoques, pregúntate qué le dirías a alguien a quien quieres en tu situación, y dítelo a ti. Es la base de la autocompasión.
  • Cumple pequeños retos: la confianza crece con experiencias de éxito. Elige retos asequibles y cúmplelos antes de pasar a otros mayores.
  • Reduce la comparación: limita el tiempo en redes sociales y compárate con tu yo de hace un año, no con el escaparate de otros.
  • Practica decir que no: empieza con algo pequeño. Cada «no» que dices sin perder a nadie es una prueba de que tu valor no depende de complacer.
  • Rodéate de personas que te traten bien: la autoestima se construye también en relación con los demás.
  • Cuida lo básico: dormir, moverte y descansar influyen más de lo que parece en cómo te ves.

Ojo con buscar una autoestima «muy alta»

Una gran revisión de Roy Baumeister y sus colegas concluyó que tener la autoestima muy alta no garantiza mejores resultados en la vida, y que intentar subirla a toda costa puede llevar a depender de los éxitos y de la aprobación ajena. El objetivo no es sentirte superior, sino aceptarte con tus luces y tus sombras de forma estable.

Por eso muchos psicólogos proponen trabajar la autocompasión junto con la autoestima: en lugar de necesitar sentirte bien contigo por lo que consigues, aprender a tratarte bien también cuando fallas.

Cuándo pedir ayuda

Un metaanálisis de Julia Sowislo y Ulrich Orth encontró que la autoestima baja es un factor de riesgo para la depresión y, en menor medida, para la ansiedad. Si sientes que te pesa mucho o que te impide hacer tu vida con normalidad, un profesional de la psicología puede ayudarte: la terapia cognitivo-conductual y las terapias basadas en la compasión tienen buenos resultados.

Si la falta de autoestima viene acompañada de tristeza la mayor parte del día, pérdida de interés por casi todo o pensamientos de hacerte daño, no es algo que debas resolver a solas: habla con tu médico o con un profesional de la psicología. En España puedes llamar gratis al 024, la línea de atención a la conducta suicida, a cualquier hora.

Para seguir aprendiendo

Libros para profundizar

  • Los seis pilares de la autoestima

    Nathaniel Branden

    Un clásico que explica de forma práctica en qué se apoya la autoestima y cómo fortalecerla.

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  • Sé amable contigo mismo

    Kristin Neff

    La investigadora pionera en autocompasión enseña a tratarte con la misma amabilidad que a un amigo.

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  • El arte de no amargarse la vida

    Rafael Santandreu

    Ideas sencillas de la psicología cognitiva para preocuparte menos y disfrutar más.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si tengo la autoestima baja?

Algunas señales habituales son dificultad para ver tus cualidades, una voz interior muy crítica, miedo constante al juicio de los demás y compararte a menudo. Nuestro test de autoestima analiza seis facetas y te dice cuál es la que más te frena.

¿Se puede mejorar la autoestima?

Sí. Los estudios muestran que la autoestima cambia a lo largo de la vida y que se puede trabajar con hábitos concretos, como apuntar logros, tratarte con más amabilidad y cumplir pequeños retos.

¿La autoestima baja es una enfermedad?

No. Es una forma de valorarte, no un diagnóstico. Sin embargo, puede aparecer junto a la depresión o la ansiedad, y en ese caso conviene consultar a un profesional.

¿Funcionan las afirmaciones positivas?

Depende. Un estudio de Wood y colaboradores observó que pueden hacer sentir peor a las personas con autoestima baja si las frases chocan con lo que creen de sí mismas. Suelen funcionar mejor los ejercicios basados en hechos concretos.

Sigue leyendo

Referencias

  • Rosenberg, M. (1965). Society and the Adolescent Self-Image. Princeton, NJ: Princeton University Press.
  • Kernis, M. H. (2003). Toward a conceptualization of optimal self-esteem. Psychological Inquiry, 14(1), 1–26.
  • Orth, U. y Robins, R. W. (2014). The development of self-esteem. Current Directions in Psychological Science, 23(5), 381–387.
  • Leary, M. R., Tambor, E. S., Terdal, S. K. y Downs, D. L. (1995). Self-esteem as an interpersonal monitor: The sociometer hypothesis. Journal of Personality and Social Psychology, 68(3), 518–530.
  • Wood, J. V., Perunovic, W. Q. E. y Lee, J. W. (2009). Positive self-statements: Power for some, peril for others. Psychological Science, 20(7), 860–866.
  • Baumeister, R. F., Campbell, J. D., Krueger, J. I. y Vohs, K. D. (2003). Does high self-esteem cause better performance, interpersonal success, happiness, or healthier lifestyles? Psychological Science in the Public Interest, 4(1), 1–44.
  • Sowislo, J. F. y Orth, U. (2013). Does low self-esteem predict depression and anxiety? A meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Bulletin, 139(1), 213–240.
  • Neff, K. D. (2003). Self-compassion: An alternative conceptualization of a healthy attitude toward oneself. Self and Identity, 2(2), 85–101.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.