Cómo ganar confianza en ti mismo
Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 8 min de lectura
Te ofrecen un proyecto que te ilusiona y lo primero que piensas es que no vas a poder. Te llaman para una entrevista y das por hecho que habrá alguien mejor. Consigues algo difícil y sientes que ha sido suerte. La falta de confianza en uno mismo es una de las formas más comunes en que se manifiesta una autoestima frágil.
En esta guía explicamos qué dice la psicología sobre la confianza en uno mismo, por qué no se consigue «pensando en positivo», qué es el síndrome del impostor y cómo puedes construirla paso a paso.
La autoeficacia: confiar en lo que puedes hacer
El psicólogo Albert Bandura llamó «autoeficacia» a la creencia en tu capacidad para hacer lo necesario para conseguir algo. No es lo mismo que la autoestima: puedes valorarte como persona y, aun así, dudar de que seas capaz de hablar en público o de aprobar un examen.
Bandura mostró que la autoeficacia influye en qué retos aceptamos, cuánto esfuerzo ponemos y cuánto aguantamos cuando las cosas se complican. Quien confía en poder hacerlo lo intenta más, persiste más y, por eso, a menudo lo consigue.
Las cuatro fuentes de la confianza
Según Bandura, la autoeficacia se construye a partir de cuatro fuentes, de más a menos potente:
1. Experiencias de éxito
Lo que más la alimenta es conseguir cosas por ti mismo. Cada vez que logras algo que creías difícil, tu mente actualiza la idea de lo que eres capaz de hacer.
2. Ver a otros parecidos a ti
Ver que alguien con quien te identificas lo consigue te hace pensar que tú también puedes.
3. Ánimos de los demás
Que alguien en quien confías te diga que puedes ayuda, sobre todo si después tienes ocasión de comprobarlo.
4. Cómo interpretas tus sensaciones
Los nervios antes de un reto pueden leerse como señal de que no estás preparado o como la activación normal ante algo que te importa. Cambiar esa lectura cambia cómo te sientes.
Por qué evitar los retos mantiene la duda
Si la confianza se construye sobre todo con experiencias de éxito, evitar los retos tiene un efecto perverso: te ahorra el miedo a corto plazo, pero te quita la única prueba que podría convencerte de que eres capaz. Y la duda sigue intacta, o crece.
Por eso la confianza no suele llegar antes de actuar, sino después. No hace falta sentirte seguro para empezar; muchas veces, empezar es lo que te hace sentir seguro.
El síndrome del impostor
En 1978, las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes describieron el «fenómeno del impostor» en mujeres con mucho éxito profesional que, aun así, sentían que no merecían sus logros y temían que en cualquier momento se descubriera que no eran tan capaces. Hoy sabemos que le puede pasar a cualquier persona.
Una revisión sistemática de Dena Bravata y su equipo encontró que es muy frecuente, especialmente en estudiantes y profesionales con éxito, y que se asocia a ansiedad, agotamiento y peor ánimo. No es un trastorno, sino una forma de pensar: atribuir los éxitos a la suerte o a la ayuda de otros y los fracasos a uno mismo.
Cómo ganar confianza en ti mismo paso a paso
- Elige retos pequeños y asequibles: lo importante es que puedas cumplirlos. Cuando lo hagas, sube un poco el nivel.
- Lleva un registro de logros: apunta cada cosa que consigas. Cuando aparezca la duda, tendrás pruebas a mano.
- Analiza tus éxitos: pregúntate qué hiciste tú para conseguirlos, en lugar de atribuirlos a la suerte.
- Busca modelos cercanos: personas parecidas a ti que hayan conseguido lo que quieres.
- Reinterpreta los nervios: «estoy nervioso porque me importa» en lugar de «estoy nervioso porque no puedo».
- Actúa antes de sentirte preparado: la seguridad llega con la experiencia, no antes.
- Habla de tus dudas: descubrirás que muchas personas a las que admiras sienten lo mismo.
Preguntas frecuentes
¿La confianza en uno mismo se puede entrenar?
Sí. Según la investigación de Bandura, la forma más eficaz es acumular experiencias de éxito con retos asequibles que vayan aumentando poco a poco.
¿Qué diferencia hay entre autoestima y confianza?
La autoestima es cómo te valoras como persona; la confianza o autoeficacia, cuánto crees en tu capacidad para hacer algo concreto. Están relacionadas, pero no son lo mismo.
¿Tengo síndrome del impostor?
Si a menudo sientes que no mereces tus logros, que han sido suerte o que pronto se descubrirá que no eres tan capaz, es probable que lo experimentes. Es muy común y se puede trabajar.
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Referencias
- Bandura, A. (1977). Self-efficacy: Toward a unifying theory of behavioral change. Psychological Review, 84(2), 191–215.
- Bandura, A. (1997). Self-efficacy: The exercise of control. Nueva York: W. H. Freeman.
- Clance, P. R. e Imes, S. A. (1978). The impostor phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 15(3), 241–247.
- Bravata, D. M. y otros (2020). Prevalence, predictors, and treatment of impostor syndrome: A systematic review. Journal of General Internal Medicine, 35(4), 1252–1275.
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.