Saltar al contenido
Introspekta

Cómo conocer tus fortalezas personales (y aprovecharlas)

Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 7 min de lectura

Si te preguntan por tus defectos, probablemente tengas la respuesta preparada. Si te preguntan por tus fortalezas, es fácil quedarse en blanco o responder con tópicos. Sin embargo, conocer lo que haces bien es tan útil como conocer lo que te cuesta.

En este artículo explicamos qué entiende la psicología por fortalezas personales y te proponemos varias formas prácticas de descubrir las tuyas.

Qué son las fortalezas personales

La psicología positiva llama fortalezas de carácter a las cualidades positivas que forman parte de nuestra forma de ser y se manifiestan en lo que pensamos, sentimos y hacemos. En 2004, Christopher Peterson y Martin Seligman propusieron una clasificación de 24 fortalezas agrupadas en seis grandes virtudes, como la sabiduría, el coraje o la humanidad.

Entre ellas están la creatividad, la curiosidad, la perseverancia, la amabilidad, el liderazgo, la prudencia o el sentido del humor. Todas las personas tenemos todas en algún grado; lo que cambia es cuáles destacan más.

Por qué merece la pena conocerlas

Algunos estudios sugieren que usar las propias fortalezas se asocia con un mayor bienestar. En un experimento publicado en 2005, Seligman y su equipo pidieron a los participantes que usaran una de sus fortalezas principales de una forma nueva cada día durante una semana; quienes lo hicieron mostraron aumentos de felicidad y descensos de síntomas depresivos que se mantenían meses después. Son resultados prometedores, aunque conviene interpretarlos con prudencia.

Más allá de los estudios, el sentido práctico es claro: cuando sabes en qué destacas, puedes apoyarte en ello para afrontar los retos en lugar de centrarte solo en lo que te falta.

Cuatro formas de descubrir tus fortalezas

1. Fíjate en lo que te da energía

Las actividades en las que pierdes la noción del tiempo, o que te dejan con más energía de la que tenías, suelen esconder alguna fortaleza.

2. Recuerda tus mejores momentos

Piensa en tres situaciones en las que te sentiste orgulloso de cómo actuaste. ¿Qué cualidad usaste en cada una? Las que se repiten son buenas candidatas.

3. Pregunta a quienes te conocen

Pide a tres o cuatro personas de confianza que te cuenten un momento en el que te vieron dar lo mejor de ti. A menudo los demás ven con claridad lo que nosotros damos por sentado.

4. Usa un cuestionario como punto de partida

Un test orientativo puede ayudarte a poner nombre a tus fortalezas. Tómatelo como una hipótesis que contrastar con tu experiencia, no como un veredicto.

Cómo usarlas en el día a día

La clave está en pasar de «soy así» a «puedo usar esto a propósito»:

  • En el trabajo o los estudios: busca tareas o roles en los que tu fortaleza sea útil, y úsala para afrontar las partes que te cuestan.
  • En las relaciones: si tu fortaleza es la empatía o el humor, ponla al servicio de alguien que lo necesite esta semana.
  • En los momentos difíciles: pregúntate qué fortaleza te ha ayudado otras veces a salir adelante.
  • Prueba formas nuevas: aplica tu fortaleza principal a un área de tu vida en la que no sueles usarla.

Cuidado con el exceso

Cualquier fortaleza llevada al extremo puede convertirse en un problema: la prudencia puede paralizar, la perseverancia puede llevarte a insistir en algo que ya no tiene sentido y el liderazgo sin escucha puede convertirse en imposición. Conocer tus fortalezas también implica saber cuándo dosificarlas.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas fortalezas tiene una persona?

Todas las personas tenemos todas las fortalezas en algún grado. Lo habitual es que unas pocas, a veces llamadas fortalezas distintivas, destaquen sobre las demás.

¿Las fortalezas se pueden desarrollar?

Sí. Muchas funcionan como hábitos: se refuerzan cuando se practican de forma deliberada y consciente.

¿Qué digo en una entrevista de trabajo si me preguntan por mis fortalezas?

Elige una o dos y acompáñalas de un ejemplo concreto en el que las usaste y del resultado que obtuviste. Un ejemplo vale más que una lista de adjetivos.

Sigue leyendo

Referencias

  • Peterson, C. y Seligman, M. E. P. (2004). Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification. Oxford University Press.
  • Seligman, M. E. P., Steen, T. A., Park, N. y Peterson, C. (2005). Positive psychology progress: Empirical validation of interventions. American Psychologist, 60(5), 410–421.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.