Cómo funciona la memoria y qué hábitos favorecen el aprendizaje
Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 9 min de lectura
Recuerdas la letra de una canción que no escuchas desde hace años, pero olvidas a qué has entrado en la cocina. Te sabes el número de teléfono de tu infancia y no el de tu pareja. La memoria es caprichosa porque no es una sola cosa: son varios sistemas que funcionan de forma distinta.
En este artículo explicamos los principales tipos de memoria, por qué olvidamos y qué hábitos han mostrado ayudar a recordar mejor lo que aprendemos.
Los tipos de memoria
La psicología cognitiva distingue varios sistemas que colaboran entre sí:
Memoria sensorial
Retiene durante una fracción de segundo lo que ves u oyes, lo justo para que el cerebro decida si merece atención.
Memoria a corto plazo
Mantiene una pequeña cantidad de información durante unos segundos, como un código que acabas de leer. El psicólogo George Miller propuso en 1956 que su capacidad rondaba los siete elementos; investigaciones posteriores, como las de Nelson Cowan, sugieren que el límite real es menor, de unos cuatro bloques, cuando no podemos repetirlos ni agruparlos.
Memoria de trabajo
Es la memoria a corto plazo «en acción»: no solo retiene información, sino que permite manipularla. La usas al hacer una cuenta de cabeza, al seguir una conversación o al comprender una frase larga. El modelo de Alan Baddeley y Graham Hitch, de 1974, la describe como un sistema con componentes para el material verbal y el visual.
Memoria a largo plazo
Almacena lo que aprendemos durante días, años o toda la vida: hechos y conocimientos, recuerdos de experiencias personales y habilidades como montar en bicicleta.
Por qué olvidamos
A finales del siglo XIX, Hermann Ebbinghaus estudió su propia memoria aprendiendo listas de sílabas sin sentido y describió la curva del olvido: perdemos buena parte de lo aprendido en las primeras horas y días, y después el olvido se ralentiza.
Olvidar no es un fallo: es un mecanismo que permite quedarnos con lo relevante. El reto es conseguir que lo importante pase a la memoria a largo plazo y que podamos recuperarlo cuando lo necesitamos.
Cinco hábitos con respaldo
No existen trucos milagrosos, pero algunas estrategias han mostrado resultados consistentes en la investigación sobre aprendizaje:
- Ponerte a prueba: intentar recordar algo sin mirar (con preguntas, tarjetas o resúmenes de memoria) consolida más que releer. Es el llamado efecto de la práctica de recuperación.
- Repasar de forma espaciada: repartir el estudio en varias sesiones separadas por días funciona mejor que estudiar todo de golpe la víspera.
- Dormir bien: durante el sueño se consolida buena parte de lo aprendido. Trasnochar antes de un examen suele ser contraproducente.
- Dar significado: relacionar lo nuevo con lo que ya sabes, buscar ejemplos o explicarlo con tus palabras facilita recordarlo.
- Reducir las distracciones: la memoria de trabajo tiene una capacidad limitada, y cada notificación compite por ella.
Técnicas para recordar datos concretos
Para listas, números o nombres, ayudan técnicas como agrupar la información en bloques (612 483 795 en lugar de 612483795), crear una pequeña historia que conecte los elementos, o asociar cada elemento a un lugar conocido, como las habitaciones de tu casa (el llamado método de los lugares).
¿Cuándo preocuparse por la memoria?
Los despistes ocasionales son normales y aumentan con el estrés, el cansancio o la falta de sueño. Conviene consultar con un profesional sanitario si los olvidos son frecuentes, empeoran con el tiempo o interfieren en la vida diaria, por ejemplo al perderse en lugares conocidos u olvidar conversaciones recientes de forma repetida.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas cosas podemos recordar a la vez?
En la memoria a corto plazo, alrededor de cuatro bloques de información cuando no podemos repetirlos. Agrupar los datos en bloques significativos amplía mucho lo que podemos retener.
¿Se puede entrenar la memoria?
Mejorar en un ejercicio concreto es fácil con práctica, pero esa mejora no siempre se generaliza. Lo que más ayuda en la vida diaria son estrategias como la práctica de recuperación, el repaso espaciado y dormir bien.
¿Releer y subrayar sirve para estudiar?
Ayuda poco por sí solo. Es más eficaz cerrar el libro e intentar recordar lo que has leído, y repasar varias veces en días distintos.
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Referencias
- Miller, G. A. (1956). The magical number seven, plus or minus two. Psychological Review, 63(2), 81–97.
- Cowan, N. (2001). The magical number 4 in short-term memory. Behavioral and Brain Sciences, 24(1), 87–114.
- Baddeley, A. D. y Hitch, G. (1974). Working memory. Psychology of Learning and Motivation, 8, 47–89.
- Roediger, H. L. y Karpicke, J. D. (2006). Test-enhanced learning. Psychological Science, 17(3), 249–255.
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.