Introversión y extroversión: diferencias, mitos y ejemplos
Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 8 min de lectura
«Es que soy muy introvertido» se ha convertido en una frase habitual para explicar por qué preferimos quedarnos en casa un sábado o por qué una reunión larga nos deja agotados. Pero ¿qué significa exactamente ser introvertido o extrovertido? ¿Es lo mismo que ser tímido o sociable? ¿Se puede ser las dos cosas a la vez?
En este artículo repasamos de dónde vienen estos conceptos, qué ha descubierto la investigación sobre ellos y cómo pueden ayudarte a organizar mejor tu vida social, tu trabajo y tu descanso.
De dónde vienen los términos
Las palabras introversión y extraversión se popularizaron con el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, que en 1921 describió dos actitudes básicas: la de quienes orientan su energía hacia el mundo interior de las ideas y la de quienes la orientan hacia el mundo exterior de las personas y las cosas.
La psicología actual ha conservado la idea, pero la mide de otra forma. En el modelo de los Cinco Grandes, la extraversión es uno de los rasgos principales de la personalidad y se entiende como una dimensión continua: cada persona ocupa un punto entre los dos extremos, y la mayoría se sitúa cerca del centro.
Las diferencias principales
La extraversión no es un único comportamiento, sino un conjunto de tendencias que suelen aparecer juntas:
- Energía social: las personas extrovertidas suelen sentirse con más energía después de estar con gente; las introvertidas tienden a necesitar tiempo a solas para recuperarse.
- Búsqueda de estimulación: los ambientes animados, ruidosos o con muchas personas suelen resultar más atractivos para las personas extrovertidas.
- Iniciativa social: la facilidad para iniciar conversaciones o proponer planes es mayor, en promedio, en el polo extrovertido.
- Forma de pensar en voz alta: muchas personas extrovertidas ordenan sus ideas hablando, mientras que muchas introvertidas prefieren reflexionar antes de compartirlas.
Tres mitos frecuentes
Alrededor de la introversión circulan muchas ideas que no se sostienen.
«Ser introvertido es ser tímido»
No es lo mismo. La timidez tiene que ver con el miedo o la incomodidad ante la evaluación de los demás. La introversión, con la preferencia por entornos con menos estímulos sociales. Hay personas introvertidas que hablan en público con total tranquilidad y personas extrovertidas que se sienten muy inseguras en situaciones nuevas.
«A los introvertidos no les gusta la gente»
Las personas introvertidas suelen disfrutar mucho de sus relaciones, sobre todo cuando son cercanas y profundas. La diferencia está en la dosis y el formato: prefieren una conversación tranquila con un amigo a una fiesta con cuarenta desconocidos.
«Los extrovertidos son superficiales»
La facilidad para relacionarse con mucha gente no impide tener relaciones profundas ni pensar con detenimiento. Es un estereotipo tan injusto como el contrario.
¿Y los ambivertidos?
«Ambivertido» es la palabra que se usa para quienes se sitúan cerca del centro del espectro. Como la extraversión se distribuye de forma continua, este grupo no es una rareza: es lo más habitual.
Un estudio del psicólogo Adam Grant publicado en 2013 encontró que, entre comerciales, quienes se situaban en la zona intermedia de extraversión obtenían mejores resultados de ventas que los muy introvertidos y los muy extrovertidos. Es un solo estudio y no conviene generalizar, pero ilustra que la posición intermedia también tiene ventajas propias: combinar la iniciativa con la escucha.
Rasgo de fondo, conducta del momento
Que alguien sea introvertido no significa que se comporte siempre de forma reservada. Las investigaciones que registran el comportamiento de las personas a lo largo del día muestran que todos variamos mucho: una persona introvertida puede ser muy habladora en una cena con sus amigos, y una extrovertida puede pasar una tarde entera en silencio.
Curiosamente, algunos estudios han observado que, cuando las personas se comportan de forma más extrovertida durante un rato (hablando más, mostrándose más activas), suelen informar de un estado de ánimo más positivo, incluidas muchas personas introvertidas. Eso no significa que haya que forzarse a ser quien no se es, sino que conviene no evitar sistemáticamente las situaciones sociales que de verdad nos interesan.
Cómo aprovechar tu estilo
Conocer tu posición en el espectro tiene aplicaciones muy concretas:
- Si eres más introvertido, planifica tiempo de recuperación después de los eventos sociales en lugar de sentirte culpable por necesitarlo, y prepara tus intervenciones en reuniones con antelación.
- Si eres más extrovertido, alterna los días intensos con otros más tranquilos y deja espacio en las conversaciones para quienes tardan más en intervenir.
- En pareja o en la convivencia, hablar abiertamente de cuánta vida social necesita cada uno evita muchos malentendidos del tipo «nunca hacemos nada» o «siempre estamos de planes».
Preguntas frecuentes
¿Se puede pasar de introvertido a extrovertido?
La tendencia de fondo es bastante estable, aunque puede cambiar algo con los años. Lo que sí se entrena son habilidades concretas, como iniciar conversaciones o hablar en público, sin necesidad de cambiar de preferencia.
¿Es mejor ser extrovertido?
No. Cada polo tiene ventajas y retos. Muchas profesiones y situaciones valoran la capacidad de concentración y la escucha, que suelen asociarse a la introversión.
¿Cómo sé si soy ambivertido?
Si te reconoces en ambos polos según el momento y el contexto, probablemente estés cerca del centro del espectro, como la mayoría de las personas. Un test orientativo puede ayudarte a ver hacia qué lado te inclinas.
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Referencias
- Jung, C. G. (1921). Tipos psicológicos.
- Grant, A. M. (2013). Rethinking the extraverted sales ideal: The ambivert advantage. Psychological Science, 24(6), 1024–1030.
- Fleeson, W., Malanos, A. B. y Achille, N. M. (2002). An intraindividual process approach to the relationship between extraversion and positive affect. Journal of Personality and Social Psychology, 83(6), 1409–1422.
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.