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Introspekta

Miedo al rechazo: por qué alejas justo a quien más quieres

Por · Publicado el · 8 min de lectura

Dos personas cogidas de la mano

Le escribes y tarda una hora en contestar. Para algunas personas, eso no significa nada. Para otras, es el principio de una película: «se ha cansado de mí», «habrá conocido a alguien», «ya sabía yo que esto no iba a durar». Y cuando por fin llega la respuesta, ya están enfadadas o frías.

Si te reconoces, no eres raro. Los psicólogos tienen un nombre para esto: sensibilidad al rechazo. Y lo más curioso es lo que descubrieron al estudiarla: el miedo a que te dejen puede acabar provocando, sin querer, que te dejen.

Qué es la sensibilidad al rechazo

La psicóloga Geraldine Downey, de la Universidad de Columbia, la definió como la tendencia a esperar el rechazo con ansiedad, a verlo enseguida en situaciones ambiguas y a reaccionar con mucha fuerza cuando creemos que ha ocurrido.

Son tres pasos. Primero esperas que te rechacen. Después, cualquier señal dudosa (un mensaje seco, una cara seria, un plan cancelado) la lees como rechazo. Y por último, reaccionas en consecuencia: te enfadas, te alejas, pides explicaciones o te hundes.

No es un trastorno, sino un rasgo que todos tenemos en mayor o menor grado. Suele tener que ver con experiencias pasadas: relaciones en las que el cariño era inseguro, infancias con mucha crítica o rupturas que dolieron mucho. Está muy relacionado con lo que en psicología se llama apego ansioso.

La profecía que se cumple sola

En 1998, Downey y su equipo estudiaron a parejas de dos formas: pidiéndoles que apuntaran en un diario sus conflictos del día a día y grabándolas en el laboratorio mientras hablaban de un tema delicado.

Encontraron que, después de una discusión, las parejas de las mujeres más sensibles al rechazo reaccionaban de forma más fría o rechazante. Y que, en el laboratorio, ellas mostraban más conductas negativas al discutir (por ejemplo, un tono más hostil), que en parte explicaban la reacción posterior de su pareja. Además, las relaciones de las personas con más sensibilidad al rechazo, hombres y mujeres, se rompían con más frecuencia.

Es lo que en psicología se llama una profecía autocumplida. El miedo a perder a alguien te hace actuar de forma defensiva, y esa forma de actuar es la que acaba alejando a la otra persona. No porque no te quiera, sino porque se cansa de pagar por algo que no ha hecho.

Un matiz importante: en ese estudio, el efecto en la forma de discutir se vio sobre todo en mujeres, y es una investigación concreta, no una regla para todo el mundo. Pero la idea del círculo vicioso se ha encontrado en muchos trabajos posteriores.

Señales de que el miedo te está saboteando

Ninguna de estas cosas te hace mala persona. Son formas de protegerte que, a la larga, hacen daño:

  • Revisas si está en línea, si ha visto tu mensaje o con quién habla.
  • Pones a prueba a tu pareja para ver si «de verdad» te quiere.
  • Te enfadas por cosas pequeñas que, en el fondo, te asustan.
  • Rompes o te alejas tú primero para que no te dejen a ti.
  • Necesitas que te repitan que todo va bien, y aun así no te lo crees.
  • Te cuesta mostrar lo que sientes por miedo a parecer «demasiado».

Por qué el cerebro hace esto

Para nuestro cerebro, quedarse solo fue durante miles de años algo peligroso de verdad. Por eso tenemos un sistema de alarma muy sensible a las señales de rechazo. En algunas personas, por lo que han vivido, esa alarma está más afinada y salta antes.

El problema no es la alarma, que intenta protegerte. El problema es que salta ante cosas que no son peligrosas (un mensaje que tarda) y te hace reaccionar como si lo fueran.

Cómo frenar el círculo

No se trata de dejar de sentir miedo, sino de no dejar que sea él quien conteste por ti:

  • Pon nombre a lo que pasa: «Esto es mi miedo al rechazo, no una prueba de nada».
  • Antes de reaccionar, busca otras explicaciones: «quizá está trabajando», «quizá está cansado».
  • Espera un poco antes de enviar ese mensaje enfadado. El miedo baja con el tiempo.
  • Di lo que sientes en vez de atacar: «Me agobio cuando no sé de ti, ¿me avisas si vas a tardar?».
  • Fíjate en las pruebas de cariño que sí hay, no solo en las que faltan.
  • Si el miedo es muy fuerte o viene de experiencias duras, hablarlo con un psicólogo ayuda mucho.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la sensibilidad al rechazo?

Es la tendencia a esperar el rechazo con ansiedad, a verlo en situaciones ambiguas y a reaccionar con mucha intensidad. La describió la psicóloga Geraldine Downey en los años noventa.

¿Por qué saboteo mis relaciones?

Muchas veces, por miedo a que te hagan daño. Alejarte, poner a prueba o atacar primero son formas de protegerte que, sin querer, acaban alejando a la otra persona.

¿Es lo mismo que el apego ansioso?

Están muy relacionados. Las personas con apego ansioso suelen ser más sensibles al rechazo, pero son conceptos distintos: uno describe tu forma de vincularte y el otro cómo reaccionas ante señales de rechazo.

¿Se puede cambiar?

Sí. Aprender a reconocer el miedo, buscar otras explicaciones y expresar lo que necesitas en vez de atacar reduce mucho su efecto. Las relaciones seguras también ayudan a que la alarma se calme con el tiempo.

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Referencias

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.