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Introspekta

¿Por qué no puedes hacerte cosquillas a ti mismo?

Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 4 min de lectura

Si alguien te hace cosquillas en las costillas, es casi imposible aguantarse la risa. Pero si lo haces tú, exactamente con el mismo movimiento, no sientes casi nada. ¿Por qué?

La respuesta dice mucho de una de las cosas que mejor hace tu cerebro: predecir lo que va a pasar.

Tu cerebro sabe lo que vas a sentir

Cada vez que mueves una parte del cuerpo, tu cerebro hace una predicción de lo que vas a sentir. Cuando la sensación llega y coincide con la predicción, la «baja de volumen». Es una forma de ahorrar atención: no necesitas notar con intensidad lo que ya sabías que iba a pasar.

Las cosquillas necesitan sorpresa. Si tú mismo las provocas, no hay sorpresa posible, así que el cerebro las atenúa casi por completo.

El experimento del robot

En el University College de Londres, la neurocientífica Sarah-Jayne Blakemore y su equipo usaron un pequeño robot: los participantes movían una palanca y el robot les rozaba la palma de la mano con una esponja.

Cuando el robot copiaba su movimiento al instante, casi no sentían cosquillas. Pero si se introducía un pequeño retraso o se cambiaba la dirección del roce, las cosquillas aumentaban. Con solo un par de décimas de segundo de retraso, la sensación era casi como si se las hiciera otra persona. Al romper la predicción, volvía la sorpresa.

Por qué esto es importante

Este mecanismo te ayuda a distinguir lo que haces tú de lo que viene de fuera. Gracias a él, no te sobresaltas cada vez que te tocas la cara, pero sí si te toca algo inesperado.

Algunos investigadores han estudiado si en ciertas condiciones, como algunos episodios de psicosis, esta distinción se altera. Es un campo todavía en estudio.

Preguntas frecuentes

¿Nadie puede hacerse cosquillas?

En general no, o mucho menos que si se las hace otra persona. Hay alguna excepción estudiada, pero es muy raro.

¿Por qué las cosquillas dan risa?

No se sabe del todo. Una idea es que es una forma de juego social que ayuda a crear vínculos, sobre todo entre padres e hijos.

¿Qué tiene que ver la predicción con todo esto?

Tu cerebro anticipa lo que vas a sentir cuando te mueves y reduce esa sensación. Sin sorpresa, no hay cosquillas.

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Referencias

  • Blakemore, S.-J., Wolpert, D. M. y Frith, C. D. (1998). Central cancellation of self-produced tickle sensation. Nature Neuroscience, 1(7), 635–640.
  • Blakemore, S.-J., Frith, C. D. y Wolpert, D. M. (1999). Spatio-temporal prediction modulates the perception of self-produced stimuli. Journal of Cognitive Neuroscience, 11(5), 551–559.
  • Blakemore, S.-J., Wolpert, D. y Frith, C. (2000). Why can't you tickle yourself? NeuroReport, 11(11), R11–R16.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.