¿Qué es la personalidad y cómo se desarrolla?
Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 9 min de lectura
Todos conocemos a alguien que llega a una fiesta y en diez minutos ya ha hablado con medio salón, y a alguien que prefiere quedarse en un rincón con una sola persona. Conocemos a quien tiene el armario ordenado por colores y a quien encuentra las cosas «a su manera». Solemos atribuir esas diferencias a «cómo es» cada uno. La psicología lleva más de un siglo intentando precisar qué significa exactamente eso.
En este artículo repasamos qué se entiende por personalidad, cómo se describe en la investigación actual, de dónde vienen las diferencias entre personas y por qué la personalidad no es una etiqueta que se fija para siempre.
Una definición útil de personalidad
En psicología, la personalidad se define como el conjunto de patrones relativamente estables de pensamiento, emoción y comportamiento que distinguen a una persona de otra. Hay tres ideas importantes en esa definición.
- Son patrones: no se refiere a lo que hiciste un día concreto, sino a lo que tiendes a hacer de forma repetida.
- Son relativamente estables: se mantienen en el tiempo y en situaciones parecidas, aunque no de forma absoluta.
- Incluyen pensamientos, emociones y conductas: no solo lo que haces, también cómo interpretas lo que pasa y cómo te sientes.
El modelo de los Cinco Grandes
Durante buena parte del siglo XX, distintos investigadores analizaron miles de palabras que usamos para describir a las personas («puntual», «hablador», «nervioso», «generoso»…) y buscaron qué agrupaciones aparecían una y otra vez. De ese trabajo surgió el modelo que hoy domina la investigación: los Cinco Grandes rasgos de personalidad.
Las cinco dimensiones
Cada dimensión es un continuo: nadie es «extravertido» o «introvertido» en términos absolutos, sino que se sitúa en algún punto entre ambos extremos, y la mayoría de las personas están cerca del centro.
- Apertura a la experiencia: curiosidad intelectual, imaginación, interés por lo nuevo y lo estético.
- Responsabilidad: organización, constancia, autodisciplina y orientación a los objetivos.
- Extraversión: sociabilidad, búsqueda de estimulación y tendencia a experimentar emociones positivas con intensidad.
- Amabilidad: cooperación, confianza en los demás, empatía.
- Estabilidad emocional (su polo opuesto se denomina neuroticismo): tendencia a mantener la calma frente a la de experimentar ansiedad o preocupación con facilidad.
¿Y los tipos de personalidad?
Muchos tests populares clasifican a las personas en «tipos» cerrados. Son atractivos porque resultan fáciles de recordar, pero la investigación muestra que los rasgos se distribuyen de forma continua y que la mayoría de la gente está en la zona intermedia. Por eso, dos personas con el mismo «tipo» pueden ser bastante distintas, y dos personas con tipos diferentes pueden parecerse mucho si ambas estaban cerca del punto de corte.
¿De dónde vienen las diferencias?
La pregunta de si la personalidad es innata o aprendida tiene una respuesta poco espectacular pero sólida: ambas cosas. Los estudios que comparan gemelos idénticos con mellizos, y a hermanos criados juntos con hermanos criados por separado, coinciden en que la herencia genética explica una parte apreciable de las diferencias entre personas. Un metaanálisis amplio situó esa proporción en torno al 40 %.
Eso deja una parte igual o mayor que depende del entorno. Curiosamente, gran parte de esa influencia ambiental no procede de lo que comparten los hermanos (la misma casa, los mismos padres), sino de experiencias propias de cada uno: amistades distintas, profesores distintos, acontecimientos vitales diferentes o, simplemente, la manera única en que cada persona vive una misma situación.
La personalidad cambia más de lo que creemos
Durante mucho tiempo se pensó que la personalidad quedaba «fijada» al llegar a la edad adulta. Los estudios longitudinales, que siguen a las mismas personas durante años, han matizado mucho esa idea. En promedio, la gente tiende a volverse algo más responsable, más amable y más estable emocionalmente a medida que pasa de la adolescencia a la madurez. Algunos investigadores lo llaman el «principio de madurez».
Esos cambios suelen ser graduales y están relacionados con los roles que vamos asumiendo: un trabajo con responsabilidades, una relación estable o el cuidado de otras personas nos piden comportamientos que, con la práctica, se vuelven más habituales. También hay investigaciones que exploran si las personas pueden cambiar sus rasgos de forma deliberada mediante pequeñas acciones repetidas, con resultados prometedores pero todavía en estudio.
Rasgos y situaciones: por qué no siempre somos iguales
Si la personalidad es estable, ¿por qué una persona tímida puede ser muy habladora con sus amigos? Porque los rasgos describen una tendencia media, no una conducta fija. La investigación ha mostrado que el comportamiento de una misma persona varía mucho de un momento a otro, y que lo que distingue a unas personas de otras es, sobre todo, dónde se sitúa el centro de esa variación.
Dicho de otra forma: una persona extravertida también tiene días en los que no le apetece hablar con nadie, pero, en conjunto, busca la compañía con más frecuencia que una persona introvertida. Entender esto ayuda a no tomarse los resultados de un test como una descripción exacta de cada momento.
¿Para qué sirve conocer tu personalidad?
Conocer tus tendencias no sirve para justificar todo lo que haces («soy así»), sino para tomar decisiones más informadas. Algunos ejemplos prácticos:
- Elegir técnicas de estudio o de trabajo que encajen contigo, en lugar de copiar las de otras personas.
- Anticipar qué situaciones te van a cansar más y planificar tiempo para recuperarte.
- Entender por qué chocas con ciertas personas y buscar formas de comunicación que funcionen para ambos.
- Identificar fortalezas que quizá das por sentadas y que podrías aprovechar más.
Cómo leer un test de personalidad online
Los tests online pueden ser un punto de partida interesante para reflexionar, siempre que se lean con espíritu crítico. Antes de dar por bueno un resultado, conviene preguntarse qué mide exactamente el test, cómo calcula las puntuaciones, si dice con claridad que es orientativo y si presenta los resultados como una descripción o como un destino.
Un buen test explica su metodología, reconoce sus limitaciones y no te promete revelaciones definitivas. Si el resultado encaja contigo, úsalo como una hipótesis para observarte durante unas semanas. Si no encaja, también es información valiosa: quizá respondiste pensando en un contexto concreto, o quizá el test simplemente no captura bien tu forma de ser.
Preguntas frecuentes
¿La personalidad se hereda?
En parte. Los estudios con gemelos sugieren que la genética explica alrededor del 40 % de las diferencias de personalidad entre personas. El resto se relaciona con el entorno y, sobre todo, con experiencias propias de cada persona.
¿Se puede cambiar la personalidad?
La personalidad cambia de forma gradual a lo largo de la vida, en buena medida por los roles y experiencias que vivimos. Cambiar un rasgo a voluntad es más difícil, pero cambiar hábitos concretos es perfectamente posible y, con el tiempo, puede influir en cómo te comportas habitualmente.
¿Qué es más fiable, un test de tipos o uno de rasgos?
La investigación académica trabaja casi siempre con rasgos medidos de forma continua, porque reflejan mejor cómo se distribuyen las diferencias entre personas. Los tipos son más fáciles de recordar, pero simplifican mucho.
¿Un test online puede diagnosticar un trastorno de personalidad?
No. Los trastornos de personalidad solo pueden ser evaluados por profesionales de la salud mental mediante entrevistas clínicas y pruebas validadas. Ningún test online puede diagnosticarlos.
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Referencias
- American Psychological Association. «Personality». APA Dictionary of Psychology.
- John, O. P., Naumann, L. P. y Soto, C. J. (2008). Paradigm shift to the integrative Big Five trait taxonomy. En Handbook of Personality: Theory and Research (3.ª ed.). Guilford Press.
- Vukasović, T. y Bratko, D. (2015). Heritability of personality: A meta-analysis of behavior genetic studies. Psychological Bulletin, 141(4), 769–785.
- Roberts, B. W., Walton, K. E. y Viechtbauer, W. (2006). Patterns of mean-level change in personality traits across the life course. Psychological Bulletin, 132(1), 1–25.
- Fleeson, W. (2001). Toward a structure- and process-integrated view of personality: Traits as density distributions of states. Journal of Personality and Social Psychology, 80(6), 1011–1027.
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