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Introspekta

Técnicas de estudio que funcionan según la ciencia

Por Equipo editorial de Introspekta · Publicado el · 8 min de lectura

La mayoría de los estudiantes estudian como les han enseñado o como ven hacer a otros: releer los apuntes, subrayar con colores y repasar todo la noche antes del examen. Son técnicas cómodas que dan sensación de avance, pero la investigación muestra que no son las más eficaces.

En este artículo repasamos qué técnicas tienen más respaldo científico y cómo incorporarlas a tu forma de estudiar.

Qué dice la investigación

En 2013, un equipo de psicólogos encabezado por John Dunlosky publicó una revisión de cientos de estudios sobre diez técnicas de estudio habituales y las clasificó según su utilidad. Dos obtuvieron la máxima valoración: la práctica de recuperación (ponerse a prueba) y la práctica distribuida (repartir el estudio en el tiempo). Otras tres, como explicarse el porqué o mezclar distintos tipos de problemas, obtuvieron una utilidad moderada. Releer, subrayar y resumir, entre otras, quedaron entre las de menor utilidad.

1. Ponte a prueba

Intentar recordar algo sin mirar fortalece la memoria mucho más que volver a leerlo. Es el llamado efecto de la práctica de recuperación. Además, te muestra con honestidad lo que todavía no sabes, mientras que releer da una falsa sensación de dominio.

  • Al terminar un apartado, cierra los apuntes y escribe todo lo que recuerdes.
  • Convierte los títulos de tus apuntes en preguntas y respóndelas sin mirar.
  • Usa tarjetas o haz exámenes de años anteriores.

2. Reparte el estudio en el tiempo

Estudiar las mismas horas repartidas en varios días produce un recuerdo mucho más duradero que concentrarlas en uno solo. Un amplio metaanálisis de 2006 confirmó este efecto en cientos de experimentos. Estudiar todo la noche anterior puede servir para aprobar, pero lo aprendido así se olvida pronto.

  • Empieza a preparar cada examen con al menos dos semanas de antelación.
  • Dedica los primeros minutos de cada sesión a repasar temas anteriores.
  • Vuelve a cada tema varias veces, dejando cada vez más días entre repasos.

3. Pregúntate por qué

Explicarte por qué algo es como es, relacionarlo con lo que ya sabes y buscar ejemplos ayuda a comprender y a recordar. Es especialmente útil en materias con muchas relaciones de causa y efecto.

4. Cuida la concentración y el descanso

Ninguna técnica funciona si el móvil interrumpe cada pocos minutos. Estudiar en bloques sin distracciones, con pausas cortas, y dormir bien —el sueño participa en la consolidación de la memoria— son la base sobre la que funcionan todas las demás.

¿Y los estilos de aprendizaje?

Muchas personas creen que aprenden mejor de forma visual, auditiva o kinestésica, y que deberían estudiar según su estilo. Una revisión de 2008 de Harold Pashler y colaboradores concluyó que no hay pruebas sólidas de que adaptar la enseñanza a estos estilos mejore el aprendizaje. Es mejor elegir la forma de presentar la información según el contenido (un mapa para la geografía, un diagrama para un proceso) y usar las técnicas que funcionan para todo el mundo.

Preguntas frecuentes

¿Subrayar no sirve para nada?

Por sí solo, ayuda poco. Puede servir para localizar ideas clave en una primera lectura, pero después conviene trabajar ese material con preguntas y repasos.

¿Cuánto tiempo debo dejar entre repasos?

No hay una cifra exacta para todo. Una pauta práctica es repasar al día siguiente, a los pocos días y a la semana, alargando el intervalo a medida que el tema se afianza.

¿Es mejor estudiar solo o en grupo?

Depende del momento. Para memorizar y concentrarse, suele funcionar mejor a solas; para ponerse a prueba, resolver dudas y explicar temas, el grupo puede ser muy útil.

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Referencias

  • Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving students' learning with effective learning techniques. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4–58.
  • Cepeda, N. J. et al. (2006). Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin, 132(3), 354–380.
  • Pashler, H., McDaniel, M., Rohrer, D. y Bjork, R. (2008). Learning styles: Concepts and evidence. Psychological Science in the Public Interest, 9(3), 105–119.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.