Por qué siempre te fijas en el mismo tipo de persona
Por George-Iulian Mitu · Publicado el · 7 min de lectura
«Esta vez es diferente». Lo decimos a menudo al empezar una relación. Y, sin embargo, al cabo de unos meses, algo nos resulta familiar: las mismas discusiones, la misma sensación, el mismo final.
¿Existe de verdad un «tipo» de persona que nos atrae una y otra vez? La psicología tiene algunas respuestas, y no todas son las que esperamos.
Sí, la mayoría tenemos un tipo
En 2019, Yoobin Park y Geoff MacDonald, de la Universidad de Toronto, analizaron los datos de un gran estudio alemán que siguió a miles de personas durante nueve años. Se fijaron en 332 personas que habían tenido al menos dos parejas en ese tiempo.
Lo interesante es cómo lo midieron. No preguntaron a la persona cómo eran sus ex, que podría estar influido por el rencor o la nostalgia. Pidieron a las propias parejas que describieran su personalidad. Y encontraron que la pareja actual se parecía a la anterior más de lo que cabría esperar por casualidad.
En otras palabras: aunque creas que tus parejas no tienen nada que ver, es probable que compartan rasgos de personalidad.
Por qué volvemos a lo mismo
No hay una sola explicación, pero hay varias ideas con apoyo en la investigación:
- Lo familiar nos atrae. Tendemos a sentirnos cómodos con lo que ya conocemos, incluso cuando no nos hace bien.
- Nuestro estilo de apego influye. La forma en que aprendimos a querer de pequeños marca qué tipo de relación nos parece «normal».
- Nos movemos por los mismos sitios. Conocemos gente en entornos parecidos (trabajo, amigos, aficiones), y eso hace que la gente que conocemos se parezca.
- Buscamos lo que creemos que encaja. Nos atrae quien sentimos que se parece a nosotros, aunque a veces esa sensación no coincida con lo parecidos que somos en realidad.
Tener un tipo no siempre es malo
Park y MacDonald plantean una posibilidad práctica: si tus parejas se parecen, lo que aprendiste en una relación te puede servir en la siguiente. Saber cómo funciona alguien con cierta personalidad es una ventaja.
El problema aparece cuando tu «tipo» incluye cosas que te hacen daño: personas que no se comprometen, que te hacen dudar de ti, que te tratan con frialdad o que te hacen sentir que tienes que ganarte su cariño.
Cuando el patrón te hace daño
Si una y otra vez acabas con personas que no están disponibles emocionalmente, o en relaciones donde sientes ansiedad constante, puede que tu atracción esté confundiendo intensidad con amor.
A veces, lo que sentimos como «química» es la activación de un miedo conocido: la incertidumbre de no saber si el otro nos quiere. Y la persona tranquila, que sí está disponible, nos parece «aburrida». Es una de las trampas más comunes del apego ansioso.
- Pregúntate qué tenían en común tus últimas parejas, no físicamente, sino en cómo te hacían sentir.
- Fíjate en lo que sientes al principio: ¿calma o nervios constantes?
- Date tiempo con personas que te parecen «poco emocionantes» pero que te tratan bien.
- Si el patrón se repite mucho y te hace sufrir, un psicólogo puede ayudarte a entender de dónde viene.
Lo que el estudio no dice
Es una investigación concreta con unas pocas centenas de personas en Alemania, y mide rasgos de personalidad generales. No demuestra que estés «condenado» a repetir, ni que todas las personas tengan un tipo igual de marcado.
La buena noticia es que darse cuenta del patrón ya es el primer paso para elegir de otra manera.
Preguntas frecuentes
¿Es verdad que todos tenemos un tipo?
Un estudio de la Universidad de Toronto de 2019 encontró que la personalidad de la pareja actual se parece a la de las anteriores, según lo que describían las propias parejas. Así que muchas personas sí tienen un tipo.
¿Por qué me atraen personas que me hacen daño?
A menudo porque lo familiar nos resulta cómodo, aunque no nos haga bien, y porque confundimos la intensidad y la incertidumbre con amor. Tiene mucho que ver con el estilo de apego.
¿Cómo rompo el patrón?
Empieza por identificar qué tenían en común tus parejas en cómo te hacían sentir. Después, date una oportunidad con personas que te transmiten calma, aunque al principio no sientas tanta química.
¿Tener un tipo es malo?
No necesariamente. Si tus parejas se parecen, lo que aprendiste en una relación te puede servir en la siguiente. Solo es un problema si tu tipo incluye conductas que te hacen daño.
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Referencias
- Park, Y. y MacDonald, G. (2019). Consistency between individuals' past and current romantic partners' own reports of their personalities. Proceedings of the National Academy of Sciences, 116(26), 12793–12797.
- Hazan, C. y Shaver, P. (1987). Romantic love conceptualized as an attachment process. Journal of Personality and Social Psychology, 52(3), 511–524.
- Montoya, R. M., Horton, R. S. y Kirchner, J. (2008). Is actual similarity necessary for attraction? A meta-analysis of actual and perceived similarity. Journal of Social and Personal Relationships, 25(6), 889–922.
- Mikulincer, M. y Shaver, P. R. (2016). Attachment in Adulthood: Structure, Dynamics, and Change (2.ª ed.). Nueva York: Guilford Press.
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.