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Introspekta

Cómo pedir perdón de verdad: las 6 partes de una buena disculpa

Por · Publicado el · 7 min de lectura

Un hombre y una mujer discutiendo

Todos hacemos daño alguna vez a quien queremos. Lo que marca la diferencia no es no equivocarse nunca, sino saber arreglarlo. Y para eso, pedir perdón bien es una de las habilidades más útiles que existen.

El problema es que muchas disculpas no funcionan. Se dicen, pero no reparan nada. A veces incluso empeoran las cosas. ¿Por qué? Los investigadores lo han estudiado, y la respuesta es bastante concreta.

Las 6 partes de una disculpa

En 2016, el investigador Roy Lewicki y su equipo, de la Universidad Estatal de Ohio, hicieron dos experimentos con 755 personas en total. Les mostraban disculpas que incluían distintas combinaciones de seis elementos y les pedían que valoraran lo eficaces que eran:

  • Expresar que lo lamentas: «Siento mucho lo que pasó».
  • Explicar qué salió mal: «Estaba agobiado y lo pagué contigo».
  • Reconocer tu responsabilidad: «Fue culpa mía».
  • Decir que no se repetirá: «No voy a volver a hablarte así».
  • Ofrecer una reparación: «¿Qué puedo hacer para arreglarlo?».
  • Pedir perdón expresamente: «¿Me perdonas?».

Lo que más importa (y lo que menos)

La parte más importante, con diferencia, fue reconocer la responsabilidad: decir claramente que fue culpa tuya. La segunda, ofrecer una reparación: proponer algo concreto para arreglar el daño.

La menos importante fue pedir perdón expresamente. Puede parecer raro, pero tiene sentido: preguntar «¿me perdonas?» pone la presión en la otra persona, mientras que asumir lo que hiciste y ofrecer arreglarlo pone el peso en ti.

También vieron que, en general, cuantos más elementos tenía una disculpa, mejor funcionaba. No hace falta recitar los seis como una lista, pero sí que no falten los dos primeros de la lista de importancia.

Las disculpas que no funcionan

Hay frases que suenan a disculpa pero, en realidad, no asumen nada. La otra persona lo nota enseguida:

  • «Siento que te hayas sentido así». Lamentas lo que siente el otro, no lo que hiciste tú.
  • «Perdón si te ha molestado». El «si» pone en duda que haya habido daño.
  • «Lo siento, pero tú también…». El «pero» borra todo lo anterior.
  • «Vale, perdón, ¿ya estás contento?». Es una disculpa para cerrar el tema, no para repararlo.
  • «Es que yo soy así». Explica, pero no se responsabiliza ni promete cambiar.

Por qué cuesta tanto pedir perdón

A muchas personas les cuesta disculparse porque sienten que reconocer un error las hace quedar mal, o que si ceden en esto tendrán que ceder en todo. Otras crecieron en casas donde nadie pedía perdón nunca.

Pero la investigación sobre el perdón dice lo contrario: una disculpa sincera es uno de los factores que más ayudan a que la otra persona perdone. Lejos de hacerte parecer débil, demuestra que te importa la relación más que tener razón.

Después de la disculpa

Una buena disculpa abre la puerta, pero no obliga a la otra persona a cruzarla en ese momento. A veces necesita tiempo, y está en su derecho. Insistir con «ya te he pedido perdón» deshace parte de lo que has arreglado.

Y, sobre todo, lo que de verdad cierra una disculpa es lo que haces después. Si dijiste que no se repetiría, cúmplelo. Una disculpa que se repite por el mismo motivo una y otra vez deja de creerse.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la parte más importante de una disculpa?

Según un estudio de Lewicki y su equipo de 2016, reconocer claramente tu responsabilidad. La segunda más importante es ofrecer algo concreto para reparar el daño.

¿Por qué «siento que te sientas así» no funciona?

Porque lamenta la emoción de la otra persona, no lo que tú hiciste. Suena a disculpa, pero no asume ninguna responsabilidad.

¿Tengo que pedir perdón aunque no tenga toda la culpa?

Puedes disculparte por tu parte sin cargar con todo. «Siento haberte gritado» es sincero aunque la discusión fuera cosa de los dos.

¿Qué hago si no me perdonan?

Dale tiempo. Una disculpa no obliga a perdonar en el momento. Lo que más ayuda a recuperar la confianza es que tu comportamiento cambie después.

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Referencias

  • Lewicki, R. J., Polin, B. y Lount, R. B. (2016). An exploration of the structure of effective apologies. Negotiation and Conflict Management Research, 9(2), 177–196.
  • Fehr, R., Gelfand, M. J. y Nag, M. (2010). The road to forgiveness: A meta-analytic synthesis of its situational and dispositional correlates. Psychological Bulletin, 136(5), 894–914.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo de un profesional de la psicología. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.