Cómo nos influyen los demás · 1971
La cárcel de Stanford: el experimento más famoso… y más cuestionado
Por Introspekta · Publicado el · 7 min de lectura

6 días
duró el experimento de los 14 previstos
- Año
- 1971
- Quién
- Philip Zimbardo
- Dónde
- Universidad de Stanford (EE. UU.)
- Participantes
- 24 universitarios: la mitad guardias y la mitad presos
La pregunta
¿Personas normales pueden volverse crueles solo por el papel que les toca?
En 30 segundos
- Zimbardo convirtió un sótano de la universidad en una cárcel y repartió al azar a estudiantes entre guardias y presos.
- Algunos guardias se volvieron humillantes y varios presos sufrieron crisis de ansiedad. El experimento se detuvo al sexto día.
- Durante décadas se enseñó como prueba de que «la situación» puede convertir a cualquiera en cruel.
- Hoy está muy cuestionado: los guardias recibieron indicaciones para ser duros y algunos participantes dijeron después que actuaban.
- La lección que sigue en pie: los grupos, los roles y quién los dirige influyen mucho en cómo nos comportamos.
Pocos experimentos de psicología han llegado tan lejos fuera de la universidad. Ha inspirado películas, documentales y debates sobre abusos en cárceles reales. Su conclusión parecía clara: pon a gente normal en una situación de poder y algunos acabarán abusando de él.
Lo que muchos no saben es que, en los últimos años, la investigación ha revisado a fondo cómo se hizo, y hoy se considera más un ejemplo de cómo no hacer un experimento que una prueba científica sólida. Precisamente por eso es tan interesante conocer la historia completa.
Cómo se hizo
En agosto de 1971, el psicólogo Philip Zimbardo puso un anuncio buscando universitarios para un estudio sobre la vida en prisión, pagado a 15 dólares al día. Seleccionó a 24 jóvenes que parecían estables y sanos, y los repartió al azar entre guardias y presos.
Los presos fueron «detenidos» en sus casas por policías de verdad, con el uniforme puesto, y llevados a una cárcel improvisada en el sótano del departamento de psicología. Llevaban batas con un número y se les llamaba por él. Los guardias tenían uniforme, porras y gafas de espejo. Zimbardo hacía de director de la prisión.
El plan era observar durante dos semanas qué pasaba.
Qué pasó
Al segundo día, los presos se rebelaron y los guardias respondieron con castigos: flexiones, quitar colchones, limitar el acceso al baño, humillaciones. Algunos guardias se volvieron especialmente duros, sobre todo en el turno de noche. Otros fueron amables o se mantuvieron al margen.
Varios presos sufrieron crisis emocionales y cinco fueron liberados antes de tiempo. Al sexto día, la investigadora Christina Maslach, que había visitado la «cárcel», se enfrentó a Zimbardo por lo que estaba viendo. Ese mismo día, el experimento se detuvo.

Lo que se contó durante décadas
Zimbardo concluyó que no hacía falta ser una mala persona para comportarse con crueldad: bastaba con el uniforme, el poder y una situación que lo permitiera. La idea encajaba con el experimento de Milgram y se convirtió en un clásico de los manuales.
Años después, Zimbardo usó esta idea para explicar los abusos de soldados estadounidenses a presos en la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, que fueron noticia en 2004.
Mirada crítica
Lo que se sabe hoy
A partir de grabaciones y documentos del archivo, varios investigadores han señalado problemas graves. El más conocido es el sociólogo Thibault Le Texier, que publicó en 2019 un análisis detallado.
- A los guardias se les dieron indicaciones antes de empezar: debían hacer sentir a los presos impotentes. No fue un comportamiento espontáneo.
- Zimbardo no era un observador neutral: dirigía la prisión y animaba a los guardias a ser «duros».
- Algunos participantes dijeron después que exageraron porque creían que era lo que se esperaba de ellos.
- Nunca se replicó tal cual. En 2002, el Estudio de la Prisión de la BBC, de Alex Haslam y Stephen Reicher, obtuvo resultados muy distintos: los guardias no abusaron de su poder sin más y los presos se organizaron.
- Solo un tercio de los guardias mostró conductas crueles. La mayoría no lo hizo.
Para tu día a día
Qué dice de ti
Que el experimento sea poco fiable no significa que su pregunta no importe. Lo que sí se sostiene es más matizado y más útil: los roles, el grupo y, sobre todo, quién lo lidera y qué normas marca, influyen mucho en cómo nos comportamos. Y también que siempre hay personas que no se dejan llevar.
- Fíjate en qué normas no escritas tiene tu grupo, tu clase o tu trabajo. Muchas veces explican más que el carácter de cada uno.
- Si tienes poder sobre alguien, aunque sea pequeño, pregúntate cómo te verías desde fuera.
- Desconfía de las historias demasiado redondas, también en psicología. Saber qué se ha replicado y qué no es parte de pensar con rigor.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto duró el experimento de la cárcel de Stanford?
Seis días. Estaba previsto que durara dos semanas, pero se detuvo por el deterioro de los participantes y las críticas de la investigadora Christina Maslach.
¿Es fiable el experimento de la cárcel de Stanford?
Hoy se considera muy poco fiable como prueba científica: los guardias recibieron indicaciones, el investigador participaba como director de la prisión, la muestra era pequeña y nunca se replicó tal cual. Se usa sobre todo como ejemplo histórico y ético.
¿Qué diferencia hay con el experimento de Milgram?
Milgram estudió la obediencia a una autoridad en una situación muy controlada y se ha replicado en parte. El de Stanford estudiaba los roles en un grupo, con mucho menos control, y sus resultados no se han confirmado.
¿Hay película sobre el experimento?
Sí. Entre otras, «The Stanford Prison Experiment» (2015) y la alemana «Das Experiment» (2001), inspirada libremente en él.
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Para profundizar
Referencias
- Haney, C., Banks, W. C. y Zimbardo, P. G. (1973). Interpersonal dynamics in a simulated prison. International Journal of Criminology and Penology, 1, 69–97.
- Le Texier, T. (2019). Debunking the Stanford Prison Experiment. American Psychologist, 74(7), 823–839.
- Reicher, S. y Haslam, S. A. (2006). Rethinking the psychology of tyranny: The BBC prison study. British Journal of Social Psychology, 45(1), 1–40.
- Zimbardo, P. (2008). El efecto Lucifer. El porqué de la maldad. Paidós.
Contamos cada estudio con fines divulgativos, a partir de las publicaciones originales y de la investigación posterior. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.





