Cómo nos influyen los demás · 1951
El experimento de Asch: ¿negarías lo que ves para encajar?
Por Introspekta · Publicado el · 7 min de lectura

75 %
cedió al grupo al menos una vez
- Año
- 1951
- Quién
- Solomon Asch
- Dónde
- Swarthmore College (EE. UU.)
- Participantes
- 123 estudiantes universitarios en el informe de 1956
La pregunta
¿Hasta qué punto la presión de un grupo puede hacernos negar algo evidente?
En 30 segundos
- Los participantes tenían que decir qué línea, de tres, medía lo mismo que otra. Era tan fácil que, solos, casi nadie se equivocaba.
- El resto del grupo eran cómplices que, en algunas rondas, daban todos la misma respuesta equivocada.
- Ante esa presión, alrededor de un tercio de las respuestas siguieron al grupo, y el 75 % de las personas cedió al menos una vez.
- Bastaba un solo aliado que dijera la verdad para que la conformidad se desplomara.
- El efecto es real, pero depende de la época y la cultura: hoy es algo menor que en los años cincuenta.
Imagina que te enseñan una línea y luego otras tres, y te preguntan cuál de las tres mide lo mismo. La respuesta es evidente. Ahora imagina que, antes que tú, otras seis personas responden en voz alta… y todas eligen la línea equivocada.
Eso es lo que vivieron los participantes de uno de los experimentos más famosos de la psicología social. El psicólogo Solomon Asch quería saber si la gente defiende lo que ve con sus propios ojos o si, ante un grupo unánime, prefiere encajar.
Cómo se hizo el experimento
A principios de los años cincuenta, Asch reunía a grupos de siete a nueve estudiantes en una sala para una supuesta prueba de percepción visual. Todos menos uno eran cómplices del investigador. El participante real se sentaba casi al final, de modo que escuchaba las respuestas de la mayoría antes de dar la suya.
En cada ronda se mostraba una línea de referencia y tres líneas para comparar. Cada persona decía en voz alta cuál coincidía. En las primeras rondas, los cómplices respondían bien. Después, en 12 de las 18 rondas, todos daban la misma respuesta equivocada.

Los resultados
En el grupo de control, donde cada persona respondía sin presión, los errores fueron de menos del 1 %. La tarea no tenía truco.
Con el grupo dando respuestas falsas, el 36,8 % de las respuestas de los participantes siguieron a la mayoría equivocada. Mirado por personas, la imagen es aún más llamativa: el 75 % cedió al menos una vez, y solo una de cada cuatro se mantuvo firme en todas las rondas.
Las entrevistas posteriores mostraron que no todos cedían por lo mismo. Algunos empezaron a dudar de su propia vista. Otros sabían perfectamente que el grupo se equivocaba, pero no quisieron parecer raros ni romper la armonía.
Lo que lo cambia todo: un aliado
Asch fue modificando las condiciones para entender qué hacía más fuerte la presión. Sus hallazgos siguen siendo muy prácticos.
- Un solo cómplice equivocado apenas influía. Con tres, la presión ya era casi tan fuerte como con un grupo grande.
- Si un solo cómplice daba la respuesta correcta, la conformidad caía a una cuarta parte. No hacía falta una mayoría: bastaba con no estar solo.
- Cuando los participantes podían escribir su respuesta en privado, la conformidad bajaba mucho.
- Si el aliado abandonaba a mitad del experimento y se pasaba al grupo, la presión volvía.
Qué demostró
Asch mostró que la presión social puede llevar a personas normales a decir algo que contradice su propia percepción. Los psicólogos distinguen hoy dos motivos: la influencia informativa, cuando creemos que el grupo sabe más que nosotros, y la influencia normativa, cuando sabemos que el grupo se equivoca pero queremos ser aceptados.
Curiosamente, el propio Asch subrayaba la otra cara: en la mayoría de las respuestas, la gente sí defendió lo que veía. Para él, el estudio también hablaba de la capacidad de mantenerse independiente.
Mirada crítica
Las críticas: lo que se discute hoy
El experimento de Asch se ha repetido cientos de veces, lo que permite saber bastante bien sus límites.
- La época: se hizo en Estados Unidos en plena era del macartismo, cuando discrepar estaba mal visto. Algunas réplicas posteriores encontraron mucha menos conformidad.
- La cultura: un metaanálisis de Rod Bond y Peter Smith (1996) con 133 estudios encontró que la conformidad ha bajado con los años en EE. UU. y que es mayor en culturas más colectivistas.
- El contexto: era una tarea sin consecuencias, entre desconocidos. En la vida real, con amigos o con jefes, la presión puede ser mayor… o menor.
Para tu día a día
Qué dice de ti
Ceder alguna vez al grupo no te hace débil: es profundamente humano. Lo interesante es reconocer cuándo lo haces por convicción y cuándo por miedo a quedarte fuera.
- En reuniones, di tu opinión antes de escuchar a todos, o escríbela primero.
- Si piensas distinto, busca a una persona que también lo piense. Con un aliado, hablar cuesta mucho menos.
- Sé tú ese aliado: a veces basta con que alguien diga «yo también lo veo distinto» para que otros se atrevan.
- Si te cuesta mucho llevar la contraria, quizá te influya la necesidad de aprobación. Es algo que se puede trabajar.
Preguntas frecuentes
¿Qué tenían que hacer los participantes de Asch?
Decir en voz alta cuál de tres líneas tenía la misma longitud que una línea de referencia. La respuesta era evidente, pero el resto del grupo, formado por cómplices, daba a veces una respuesta equivocada de forma unánime.
¿Qué porcentaje se dejó llevar por el grupo?
Alrededor del 37 % de las respuestas siguieron a la mayoría equivocada. El 75 % de los participantes cedió al menos una vez y el 25 % nunca cedió.
¿Cómo se puede resistir la presión del grupo?
En el propio experimento, lo que más ayudaba era tener un aliado: una sola persona que diera la respuesta correcta reducía la conformidad a una cuarta parte. También ayuda responder por escrito o antes que los demás.
¿Sigue ocurriendo hoy?
Sí, aunque los metaanálisis indican que la conformidad en este tipo de tareas ha disminuido desde los años cincuenta y que varía según la cultura.
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Para profundizar
Referencias
- Asch, S. E. (1955). Opinions and social pressure. Scientific American, 193(5), 31–35.
- Asch, S. E. (1956). Studies of independence and conformity: I. A minority of one against a unanimous majority. Psychological Monographs, 70(9), 1–70.
- Bond, R. y Smith, P. B. (1996). Culture and conformity: A meta-analysis of studies using Asch's line judgment task. Psychological Bulletin, 119(1), 111–137.
- Deutsch, M. y Gerard, H. B. (1955). A study of normative and informational social influences upon individual judgment. Journal of Abnormal and Social Psychology, 51(3), 629–636.
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