Cómo nos influyen los demás · 1968
El efecto espectador: ¿por qué cuanta más gente mira, menos ayuda?
Por Introspekta · Publicado el · 8 min de lectura

85 % → 31 %
ayudaba rápido solo frente a con otras cuatro personas
- Año
- 1968
- Quién
- John Darley y Bibb Latané
- Dónde
- Universidad de Nueva York (EE. UU.)
- Participantes
- 72 estudiantes universitarios
La pregunta
¿Por qué la gente no ayuda en una emergencia aunque haya muchos testigos?
En 30 segundos
- El caso que lo inspiró, el asesinato de Kitty Genovese en 1964, se contó con exageraciones: no hubo 38 testigos impasibles.
- En el laboratorio, Darley y Latané simularon que un estudiante sufría un ataque mientras los participantes le oían por un interfono.
- Quien creía ser el único testigo avisó rápido en el 85 % de los casos. Si creía que había otras cuatro personas escuchando, solo el 31 %.
- El motivo principal es la difusión de la responsabilidad: «seguro que ya lo está haciendo otro».
- La buena noticia: en peleas reales grabadas por cámaras, alguien intervino en 9 de cada 10 casos.
En marzo de 1964, Kitty Genovese, una joven de 28 años, fue asesinada en la puerta de su casa en Queens, Nueva York. Dos semanas después, el New York Times publicó que 38 vecinos habían visto o escuchado el ataque y ninguno había llamado a la policía. La historia conmocionó a Estados Unidos: ¿cómo podía tanta gente no hacer nada?
Dos jóvenes psicólogos, John Darley y Bibb Latané, sospecharon que la respuesta no estaba en la indiferencia de esos vecinos, sino en algo más sorprendente: precisamente que eran muchos.
Primero, la verdad sobre el caso Genovese
Con los años, investigadores y periodistas revisaron el caso y concluyeron que el relato del periódico estaba muy exagerado. Muchos vecinos solo oyeron gritos sin saber qué pasaba, pocos vieron parte del ataque, al menos una persona llamó a la policía y una vecina, Sophia Farrar, bajó a ayudarla y la sostuvo en sus brazos. En 2016, el propio New York Times reconoció que su artículo había tenido errores graves.
El caso, por tanto, no demuestra el efecto espectador. Pero sirvió para que la psicología se hiciera una buena pregunta, y la respuesta que encontraron en el laboratorio sí es sólida.
Cómo se hizo el experimento
Darley y Latané invitaron a estudiantes a participar en una conversación sobre los problemas de la vida universitaria. Para que pudieran hablar con libertad, cada uno estaba en una cabina distinta y se comunicaban por interfono, por turnos.
En realidad, el resto de las voces eran grabaciones. Al principio, uno de los supuestos participantes contaba que a veces sufría ataques epilépticos. Más tarde, durante su turno, empezaba a hablar con dificultad, a pedir ayuda y a decir que se estaba ahogando, hasta que su voz se cortaba.
La clave era que algunos participantes creían que solo estaban ellos y la víctima; otros, que había una tercera persona escuchando, y otros, que había cuatro personas más.
Los resultados
Lo que cambiaba la reacción no era la personalidad de los participantes, sino cuánta gente creían que estaba escuchando.
- Cuando creían estar solos con la víctima, el 85 % salió a avisar antes de que terminara el ataque.
- Cuando creían que había otra persona escuchando, el 62 %.
- Cuando creían que había otras cuatro personas, solo el 31 %.

Por qué ocurre
Los investigadores identificaron varios mecanismos que se suman:
- Difusión de la responsabilidad: cuantos más testigos, menos responsable se siente cada uno. «Alguien habrá llamado ya».
- Ignorancia pluralista: miramos a los demás para saber si es grave. Si todos parecen tranquilos (porque también están mirando), concluimos que no pasa nada. En otro experimento suyo, una sala se llenaba de humo: estando solos, el 75 % avisó; con dos personas que fingían no inmutarse, solo el 10 %.
- Miedo a quedar en ridículo: nadie quiere ser el que exagera delante de todos.
Mirada crítica
Lo que sabemos hoy
El efecto espectador se ha replicado en muchos estudios, pero con matices importantes. Un metaanálisis de Peter Fischer y su equipo (2011), que reunió décadas de investigación, encontró que el efecto es más débil cuando la emergencia es claramente peligrosa: cuando algo es grave e inequívoco, la gente ayuda más, y tener a otros cerca puede incluso dar valor.
Y en la vida real el panorama es más esperanzador de lo que se pensaba. En 2020, Richard Philpot y otros investigadores analizaron 219 grabaciones de cámaras de seguridad de peleas y conflictos en Ámsterdam, Lancaster y Ciudad del Cabo. En el 91 % de los casos, al menos una persona intervino. Y cuantos más testigos había, más probable era que alguien ayudara.
Es decir: cada persona individual puede sentirse menos responsable en un grupo, pero un grupo grande también tiene más personas dispuestas a dar el paso.
Para tu día a día
Qué dice de ti (y qué hacer)
Conocer el efecto espectador es una de las pocas cosas que se ha visto que ayudan a reducirlo. Ahora que lo sabes, tienes más probabilidades de actuar.
- Si ves algo que te preocupa, no esperes a ver qué hacen los demás. Pregunta «¿estás bien?».
- Si eres tú quien necesita ayuda, señala a una persona concreta: «Tú, la de la chaqueta roja, llama al 112». Así rompes la difusión de la responsabilidad.
- No supongas que alguien ya ha llamado. Llamar dos veces al 112 es mucho mejor que no llamar ninguna.
- Si te cuesta dar el primer paso, piensa que tu reacción también anima a los demás.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el efecto espectador?
Es la tendencia a ayudar menos, o más tarde, cuando hay otras personas presentes en una emergencia, sobre todo porque la responsabilidad se reparte entre todos.
¿Es verdad que 38 personas vieron el asesinato de Kitty Genovese sin hacer nada?
No. Investigaciones posteriores mostraron que el relato estaba muy exagerado: pocos vieron el ataque, hubo al menos una llamada a la policía y una vecina fue a ayudarla. El propio New York Times lo reconoció en 2016.
¿Qué demostraron Darley y Latané?
Que cuantas más personas creían los participantes que estaban escuchando una emergencia, menos y más tarde ayudaban: el 85 % si creían estar solos, el 62 % con un testigo más y el 31 % con cuatro testigos más.
¿Cómo pedir ayuda si me pasa algo en la calle?
Dirígete a una persona concreta y dale una tarea concreta: «Tú, el de la camiseta azul, llama al 112». Eso evita que cada testigo piense que lo hará otro.
Más experimentos que cambiaron la psicología
Para profundizar
Referencias
- Darley, J. M. y Latané, B. (1968). Bystander intervention in emergencies: Diffusion of responsibility. Journal of Personality and Social Psychology, 8(4), 377–383.
- Latané, B. y Darley, J. M. (1968). Group inhibition of bystander intervention in emergencies. Journal of Personality and Social Psychology, 10(3), 215–221.
- Manning, R., Levine, M. y Collins, A. (2007). The Kitty Genovese murder and the social psychology of helping: The parable of the 38 witnesses. American Psychologist, 62(6), 555–562.
- Fischer, P. et al. (2011). The bystander-effect: A meta-analytic review on bystander intervention in dangerous and non-dangerous emergencies. Psychological Bulletin, 137(4), 517–537.
- Philpot, R., Liebst, L. S., Levine, M., Bernasco, W. y Lindegaard, M. R. (2020). Would I be helped? Cross-national CCTV footage shows that intervention is the norm in public conflicts. American Psychologist, 75(1), 66–75.
Contamos cada estudio con fines divulgativos, a partir de las publicaciones originales y de la investigación posterior. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.





