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Introspekta

Vínculos y autocontrol · 1972

El test de la golosina: ¿esperar predice el éxito?

Por Introspekta · Publicado el · 7 min de lectura

Ilustración: El test de la golosina

12 vs 3 min

esperaron los niños si el adulto había sido de fiar… o no

Año
1972
Quién
Walter Mischel
Dónde
Guardería Bing de la Universidad de Stanford (EE. UU.)
Participantes
Cientos de niños de 3 a 5 años

La pregunta

¿Saber esperar de pequeño dice algo de cómo te irá de mayor?

En 30 segundos

  • Se ofrecía a niños pequeños una golosina ahora o dos si esperaban solos unos minutos sin comérsela.
  • Años después, los que habían esperado más tenían de media mejores notas en los exámenes de acceso a la universidad.
  • Se popularizó como prueba de que la fuerza de voluntad de la infancia predice el éxito.
  • Las réplicas modernas lo matizan: la relación es más débil y depende mucho del entorno familiar.
  • Si el adulto había incumplido una promesa antes, los niños esperaban mucho menos: esperar también es cuestión de confianza.

Un niño de cuatro años está sentado frente a una mesa con una nube de azúcar. Un adulto le dice: «Tengo que salir un momento. Si esperas a que vuelva sin comértela, te daré dos. Si no puedes esperar, toca la campana y te la comes, pero solo tendrás una».

Así de sencillo era uno de los experimentos más famosos de la psicología. Lo que vino después, al seguir a esos niños durante años, lo convirtió en una de las ideas más repetidas sobre el éxito… y también en una de las más revisadas.

Cómo se hizo

Entre finales de los años sesenta y principios de los setenta, el psicólogo Walter Mischel y su equipo estudiaron a cientos de niños de la guardería de la Universidad de Stanford. Querían entender qué estrategias usan los niños para resistir una tentación.

Descubrieron que esperar era mucho más fácil cuando la golosina no estaba a la vista o cuando los niños se distraían: cantaban, se tapaban los ojos o jugaban con los pies. Pensar en la golosina como algo abstracto («es como una nube del cielo») también ayudaba.

El seguimiento que lo hizo famoso

Años después, Mischel contactó con algunos de aquellos niños, ya adolescentes. En un estudio de 1990, los que habían esperado más de pequeños tenían de media mejores resultados en el examen de acceso a la universidad (el SAT) y sus padres los describían como más capaces de concentrarse y de afrontar la frustración.

La idea se extendió por libros, charlas y colegios: la capacidad de esperar a los cuatro años parecía predecir el éxito futuro.

Mirada crítica

Lo que dicen las réplicas

El problema era que los niños de aquella guardería universitaria eran muy parecidos entre sí: la mayoría, hijos de familias con estudios y recursos. Dos estudios recientes han cambiado bastante la historia.

  • En 2013, Celeste Kidd y su equipo de la Universidad de Rochester hicieron que un adulto prometiera unos materiales mejores para dibujar. A la mitad de los niños se los trajo; a la otra mitad, no. Después hicieron el test: los que habían visto cumplir la promesa esperaron una media de 12 minutos; los otros, unos 3.
  • En 2018, Tyler Watts y su equipo repitieron el estudio con más de 900 niños de familias muy diversas. La relación entre esperar y los resultados posteriores existía, pero era más pequeña, y se reducía mucho al tener en cuenta el entorno familiar y las capacidades del niño a esa edad.
Esquema del test de la golosina: una nube ahora o dos si esperas; los niños esperaron 12 minutos de media si el adulto había cumplido su promesa y 3 minutos si no.
Esperar no es solo fuerza de voluntad: también es confiar en que la recompensa llegará.

Entonces, ¿qué demostró?

Lo más sólido del trabajo de Mischel no es la predicción del futuro, sino las estrategias: el autocontrol mejora mucho cuando cambiamos el entorno (quitar la tentación de la vista) o la forma de pensar en ella.

Y las réplicas añaden algo importante: comerse la golosina no siempre es «falta de voluntad». Si un niño ha aprendido que las promesas no se cumplen o que lo que no te comes ahora te lo puede quitar otro, coger lo seguro es una decisión razonable.

Para tu día a día

Qué dice de ti

Si te cuesta esperar recompensas (ahorrar, estudiar para un examen lejano, dejar el móvil), no es que tengas un defecto de fábrica. El autocontrol se apoya mucho en estrategias y en el entorno.

  • Quita la tentación de la vista: el móvil en otra habitación funciona mejor que «tener fuerza de voluntad».
  • Distráete a propósito mientras esperas, como hacían los niños que lo conseguían.
  • Haz las recompensas futuras más concretas y creíbles: ponles fecha y escríbelas.
  • Si alguien depende de ti, cumple tus promesas: la confianza también enseña a esperar.

Preguntas frecuentes

¿En qué consiste el test de la golosina o marshmallow test?

Se ofrece a un niño pequeño una golosina ahora o dos si espera solo unos minutos sin comérsela. Se mide cuánto tiempo es capaz de esperar y qué estrategias usa.

¿Es verdad que los niños que esperaban tuvieron más éxito?

En los estudios originales, los que esperaban más tenían de media mejores notas años después. Las réplicas con muestras más grandes y diversas encuentran una relación más débil, que en buena parte se explica por el entorno familiar.

¿Se puede entrenar el autocontrol?

Sí, sobre todo con estrategias: alejar la tentación, distraerse, pensar en la recompensa de forma más abstracta o planificar con antelación qué harás («si me apetece mirar el móvil, primero termino esta página»).

¿Qué demostró el estudio de Kidd de 2013?

Que los niños esperaban mucho más (unos 12 minutos frente a 3) cuando antes un adulto había cumplido una promesa. Esperar depende también de si el entorno parece fiable.

Más experimentos que cambiaron la psicología

Para profundizar

Referencias

Contamos cada estudio con fines divulgativos, a partir de las publicaciones originales y de la investigación posterior. Si detectas un error, escríbenos y lo revisaremos.